.
CONSUMO Banco de Bogotá, ¿mejor?
viernes, 2 de noviembre de 2012
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Laura Estefanía Rodríguez

Hacer diligencias de banco no es el plan que cualquier persona desearía, pero para pagar un recibo de servicio público o los impuestos, pensiones, y para infinidad de cosas, es necesario dirigirse a estas entidades y disponer (por lo general y dependiendo de la hora del día) de una buena parte de nuestro tiempo.

De la disposición, agilidad y amabilidad de los funcionarios depende que la experiencia sea grata o no, y a su vez, la imagen de la entidad depende muchas veces de la calidad de dicha experiencia.

Entre todos los motivos por los que se acude a un banco, a parte de retiros o consignaciones, se encuentran los problemas con los medios electrónicos que proveen estas entidades financieras. En mi caso, tuve un inconveniente con mi tarjeta y fue bloqueada, lo que fue motivo suficiente para tener que dirigirme a una oficina del Banco de Bogotá y solucionar el impase. Entre mis compromisos laborales y académicos no había espacio para diligencias bancarias, pero era así, debía solucionar este problema antes de que el mes terminara.

Pero no debía ser en cualquier oficina, era necesario ir hasta la sucursal en la que abrí la cuenta para que no me generaran costos adicionales por el desbloqueo del plástico. Me comuniqué con la sucursal El Campín de dicho banco, para preguntar cuánto tiempo debía disponer para efectuar el desbloqueo, o en el peor de los casos, el cambio de tarjeta. La persona con la que hablé me sugirió destinar por lo menos 30 minutos, pues aunque la diligencia era sencilla algunos podían variar los aproximados 10 minutos que se demoraba el proceso.

Acudí entonces a la oficina esperando ser atendida con rapidez, pues al llegar no había nadie en la fila más que yo, mi sorpresa fue que la Jefe de Servicios, quien podía solucionar el inconveniente, no estaba en su lugar de trabajo, pues estaba atendiendo a las personas del carro de valores, y luego de esto,aun viéndome esperarla, fue a una pequeña “reunión”, según me comentó una de las asesoras. Habían pasado casi dos horas y nadie me había atendido, decidí salir del banco sin solucionar el problema y con media mañana perdida.

Dispuesta a asumir los costos que se generarían si realizaba la transacción en otra oficina, recurrí a la sede Carrera 11, comuniqué lo que me había sucedido en la otra sucursal, y el jefe de servicios apenado por la situación resolvió el problema en menos de 10 minutos y sin generarme costo alguno, pues manifestó el interés en que yo quedara con buena impresión de la oficina y de la entidad en general. A pesar de lo molesto de la primera experiencia, al final pienso que haciendo alusión al slogan del banco, este último jefe deservicios me demostró que la sede Carrera 11 es “Mejor”.