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Teresita Celis - tcelils@larepublica.com.co

La relación entre un comprador ávido de cafés excepcionales y un cafetero que lo produce, es como la de un noviazgo, que incluso puede durar toda la vida.

Empieza un coqueteo del primero hacia el segundo, cuando el café en taza marca de 86 puntos hacia arriba (parámetro de calidad). Vienen luego las visitas. Hay que conocer la familia, los dueños de la casa y por su puesto cómo se produce, cosecha y procesa.  La relación se sella con la primera taza servida y tras el pedido de mano viene el romance y por su puesto los celos: sólo quiere que ese café sea exclusivo para él y por ello paga sobreprecios. Muchos optan por comprarlo todo para no dejarle nada a potenciales pretendientes, pero otros, al no tener la capacidad, simplemente se resignan a que entren más  enamorados.

Pero esos novios también son muy exigentes y así como pagan, buscan cafés de altísima calidad y que marquen diferencia, que precisamente, según el analista de calidad de la firma Virmax, dedicada a buscar y exportar café especial, William Ortiz, en esa tendencia se mueve hoy el mercado. “Los compradores buscan que el café sea llamativo, diferente a los demás, que el catador sienta que nunca ha tenido ese tipo de sabores en un café. Eso quiere decir que hay interés, que lo quiere comprar y que  va a pagar un sobreprecio”, dijo.

Existe un nicho del mercado creciente entre los cafés especiales, en Europa, Asia y Estados Unidos, donde están entrando con fuerza consumidores jóvenes, que prefieren los cafés de altísima calidad y exclusivos y que deben marcan de 87 puntos para arriba. Virmax se mueve en tres calidades: doble A, triple A y triple A más (+). Los sobreprecios que paga por carga, por encima de la cotización base ($412.000 cerró el viernes pasado) van de los $220.000 a los $300.000. “Los triple A son cafés más expresivos, complejos, dulces, más exclusivos.  

Cuando es triple A+ y si al cliente al recibirlo le marca 90 puntos incluso puede pagar hasta $2 millones. Lo que más piden son triple A y microlotes, lo que está marcando una tendencia hacia los cafés de mucha calidad y no más mezclas”, puntualizó. Virmax trabaja con unos 2.000 cultivadores, la mayoría pequeños del sur del país a los que capacita y asesora. Por año en café especiales se comercializa cerca de un millón de kilos.

 Otro jugador en el mercado es Banexport, que además de las variedades tradicionales que marcan buenos perfiles en taza como la Caturra, Borbón y Típica,  está en el nicho de los cafés finos o lo que el gerente comercial de la firma, Jairo Andrés Ruiz, llama exóticos.  Entre ellos están variedades como la  Geisha, Rume Sudán y Laurina, que además de presentar un muy buen perfil de taza, tienen particularidades.  La última es un descafeinado natural porque su contenido de cafeína es muy bajo. Los precios se mueven entre US$15 y US$20 la libra excelso verde, cuando el suave en bolsa está en promedio en US$1,16. Ruiz indicó que Banexport exportará este año unos 12.000 sacos cuyo destino es Estados Unidos, Inglaterra, Europa, Australia, Taiwan y Japón. “Estamos pagando por esos cafés entre $1,5 y $1,7 millones por carga”, agregó. 

Buscan extender la producción exótica 
El gerente comercial de Banexport, Jairo Andrés Ruiz, señaló que la firma se unió con un productor de café exótico, Camilo Merizalde, y se creó un proyecto en el Huila y Nariño con pequeños productores para cultivar 50 hectáreas en  variedades de cafés finos. “Hemos visto que se pueden lograr precios diferentes, muy buenos de más de $2 millones por carga a los que pueden acceder pequeños productores”, dijo.

Las opiniones

William Ortiz
Analista de Calidad de la firma Virmax

“Además de cafés de alta calidad y diferenciados, los compradores  valoran la trazabilidad del grano. Quieren saber cada detalle”.

Jairo Andrés Ruiz
Gerente Comercial Banexport
“El mercado pasó de buscar cafés normales a los exclusivos y quiere brillantez, dulzor, balance, cuerpo y diversas gamas de sabores”.