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Santiago Rojas Arroyo

La Alianza del Pacífico es un ambicioso proceso de integración que refleja una visión común del desarrollo económico de cuatro países de América Latina: Chile, Colombia, México y Perú, los cuales representan, en conjunto, 35% del PIB de Latinoamérica, 50% de las exportaciones de la región y un mercado superior a los 200 millones de consumidores.

La Alianza dará un paso definitivo hoy en la ciudad de Cartagena, cuando los Presidentes de estas cuatro naciones firmen el Protocolo Comercial que fomentará los flujos de comercio e inversión no solo entre sus miembros, sino entre estos y el resto del mundo, especialmente con Asia Pacífico.

La Alianza profundiza los acuerdos bilaterales que ya teníamos y nos pone a hablar un mismo lenguaje que facilita la integración económica y social. Por esto, cuando el Protocolo entre en vigencia, 92% del universo arancelario quedará libre de gravamen de manera inmediata, en tanto que el 8% restante, que corresponde básicamente a productos agrícolas, se desgravará progresivamente, con plazos que van hasta los 17 años, en algunos casos.

Tal vez el logro más importante es la posibilidad de acumular origen entre los cuatro países. Esto significa que los empresarios podrán incorporar bienes intermedios e insumos de cualquiera de los cuatro en un producto final para fines de exportación entre los mismos.

De tal manera, se abre la opción de crear y fortalecer cadenas regionales de producción y se facilita la inserción en las cadenas globales de valor. Así, los sectores productivos de los países de la Alianza se pondrán a tono con la tendencia mundial que está jalonando el crecimiento económico, podrán potenciar su desarrollo y generar más empleos de calidad en la región.

Así mismo, el Protocolo moderniza los acuerdos bilaterales vigentes al introducir temas nuevos en los que Colombia tiene gran interés, tales como el acceso en compras públicas a Perú, la protección de las inversiones en servicios financieros en Chile, y la cooperación en materia de servicios marítimos entre los socios, lo que facilitará el libre transporte marítimo y una mejora de la competitividad logística.

No podría dejar de mencionar uno de los objetivos clave que nos mueve a concretar este proyecto: afianzar las relaciones con Asia Pacífico, la región con las economías más dinámicas del mundo, con gran capacidad de compra, y algo muy importante, con un creciente flujo de inversión hacia América Latina.

Colombia tendrá beneficios, pues actualmente registramos poco comercio con ese bloque y nuestras exportaciones se fundamentan en los sectores minero-energéticos; lo que buscamos como Alianza es la diversificación hacia productos de mayor valor agregado.

La cooperación y la libre movilidad de personas y capitales también son ingredientes clave de la Alianza. En esa dirección hemos avanzado y tenemos resultados con beneficios evidentes para los ciudadanos de los cuatro países: embajadas conjuntas, becas de pregrado y posgrado, supresión de las visas de turismo, y vamos en camino a la eliminación de restricciones a las visas de negocios.

Desde donde se le mire, la Alianza del Pacífico representa una ruta al crecimiento, a la prosperidad y a la mejora del bienestar de nuestros pueblos.