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Analistas 15/05/2021

Los menos y los más

Vicente Echandía
Diplomático

Nunca deja de sorprenderme la facilidad con que una cantidad de personas se apropian de la voz de lo que ellos llaman “el pueblo”, especialmente en medio de coyunturas complejas como la actual. Pareciera que, por alguna cesión, “el pueblo”, lo que sea que quiere decir, les entregó el monopolio de su representación, para que actúen en su nombre.

Lo que no queda tan claro es quienes hacen parte de ese colectivo al que ellos llaman “el pueblo”. No se sabe si son los campesinos cuyos negocios se siguen viendo afectados por la falta de conciencia de aquellos que bloquean las carreteras impidiendo la salida de sus productos. O si son los pequeños empresarios que quedaron arruinados por los destrozos de sus locales a manos de los vándalos que los dicen representar. O si somos todos los colombianos.

Quienes utilizan el concepto, que van desde políticos hasta artistas e influenciadores, unifican por igual las necesidades de todos, y son ellos, y nada más que ellos, los llamados a descifrar ese sentir y explicárselo al mundo, porque por alguna razón, los miembros de “el pueblo”, no están en capacidad de hacerlo por sí mismos. Necesitan traductores.

El problema es que detrás de quienes se dicen los voceros del pueblo, se esconden intereses que no permiten que la mayoría de ese “pueblo”, pueda tener mejores condiciones.

Para nadie es un secreto que el sistema pensional en Colombia es regresivo, es decir, que los que menos tienen, terminan subsidiando la pensión de los que tienen más. No solo lo han reconocido sucesivos gobiernos, sino que lo han dicho la Ocde, el Banco Mundial y otras organizaciones internacionales. Sin embargo, no ha sido posible aprobar una reforma pensional porque existe el temor entre ciertos grupos de trabajadores, que sí tienen la posibilidad de pensionarse, de que su situación se vea afectada. Este miedo a que se desmejore la situación de una parte de la minoría, ha impedido por años la posibilidad de mejorar la situación de la mayoría (63% según la Ocde) que no tiene acceso a pensión.

Igual pasa con la reforma laboral que varios expertos recomiendan para disminuir en algo el alto grado de informalidad en el mercado laboral colombiano. Nuevamente, una minoría, que dice representar los intereses del ya muy trajinado “pueblo”, bloquean la posibilidad de una mejor situación para la mayoría. Y más allá de las formas y el momento escogido por el Gobierno para la presentación de la fallida reforma tributaria, vemos cómo se repite el mismo fenómeno. Los menos, defendiendo sus intereses, diciendo representar a los más, impiden que los más puedan tener mejores condiciones.

Hace ya varios años, Mancur Olson, profesor de la Universidad de Maryland ya fallecido, escribió dos libros (Power and Prosperity y Rise and Decline of Nations) en los que desarrolló el tema de la acción colectiva y de cómo para grupos de interés pequeños como sindicatos, gremios y otros, resulta más fácil organizarse y luchar por sus intereses porque el incentivo de hacerlo resulta mas evidente que para grupos mas grandes, en donde los beneficios de cualquier acción colectiva se diluyen entre la masa, por lo que hay menores incentivos para actuar.

No tiene nada de malo que los menos luchen por sus intereses. Lo que está mal es que lo escondan en una supuesta lucha por el llamado “pueblo”, impidiendo con sus acciones que la mayoría pueda mejorar. Aún peor es que esa mayoría no se haga escuchar.