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Cómo sobrevivir a una muerte anunciada

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Nunca antes en la historia de la humanidad la fotografía había sido tan relevante en la vida. En el último año se tomaron 1,6 billones de fotos en el mundo con cámaras digitales, teléfonos celulares, tabletas y otros dispositivos, según una investigación que realizamos en Fujifilm. Una cifra impensada antes de finalizar el siglo XX, época dorada de las cámaras de película, cuando se registraron cerca de 100.000 millones de fotografías por año. 
 
El auge de redes sociales como Instagram, Flickr y Pinterest, creadas con el objetivo de compartir imágenes, más los 300 millones de fotografías que a diario se estiman son subidos a Facebook son datos que ratifican que estamos en una era donde retratar la realidad, guardar un recuerdo en píxeles, es una necesidad natural de la modernidad.
 
El mejor momento de la fotografía, como paradoja, es uno de los tiempos más complicados para los fabricantes de cámaras. Por ejemplo, los envíos de cámaras de bolsillo cayeron 42% en los primeros cinco meses de 2013, de acuerdo con Camera and Imaging Products Association, un grupo de la industria con sede en Tokio.
 
Difícil panorama que refleja también la firma IDC, la cual calcula que para este año las ventas de modelos básicos caerán a 80 millones de unidades frente a los 132 millones vendidos hace tres años. Sin embargo, los tiempos de crisis son oportunidades. 
 
Era evidente que la popularidad de los smartphones, su masificación inminente a nivel global impulsada por el descenso de precios, era una amenaza para nuestro negocio en los modelos de entrada. Con los años, los celulares se convertirían, como lo son hoy, en una cámara a la mano y portátil para la mayoría de personas. 
 
Por esta razón, Fujifilm desde antes de 2010 cambió de estrategia y centró sus esfuerzos en cámaras de alta gama con lentes intercambiables. Modelos que marcan diferencia tecnológica, ofrecen mejor calidad de imagen con sensores avanzados y que recuperaron diseños y conceptos esenciales de la fotografía imposibles de tener en celular.
 
Si bien este segmento de mercado es más reducido, porque apunta a un usuario exigente, incluso a aficionados y profesionales de la industria, las cámaras ‘high end’, además, generan márgenes de rentabilidad muy superiores, entre el 15% y el 25%, frente a las compactas, siempre inferiores al 10%.
 
Este giro de negocio llevó rápidamente a que la compañía se apoderara de mercados premium, como el de Reino Unido, y a que, por ejemplo, en 2011 a nivel mundial el precio promedio de una cámara de otra marca era de 94 dólares mientras que la de Fujifilm era de US$111.
 
En la actualidad, la tendencia que marcó la compañía diez años atrás se mantiene: en Japón hoy el mercado de modelos de lentes intercambiables creció 50%. Esta dirección la han seguido otros jugadores en la industria, lo que representa para el usuario la entrada a una nueva era en la fotografía.
 
La incorporación de tecnologías inalámbricas, como Wi-Fi y NFC, herramientas de geolocalización por GPS y modelos a prueba de agua, golpes y temperaturas extremas son también caminos que se exploran para ampliar el alcance y llegar a consumidores con necesidades específicas. Todos estos esfuerzos siempre tienen que ser respaldados por una política de soporte y garantía. De ahí a que compañías como Fujifilm hayan expandido su presencia local y aterrizaron en mercados emergentes, caso Colombia, donde el crecimiento de la economía y el interés del usuario por cámaras de lentes intercambiables es acelerado.
 
La industria fotográfica está en búsqueda de reinventarse para ir al ritmo que marca la relevancia de la imagen en la vida actual. Anticiparse es el primer paso para sobrevivir a una muerte anunciada.
 
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