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El preocupante comportamiento del dólar

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Durante la última década el peso colombiano se venía revaluando. No obstante alguna volatilidad, en los últimos cinco años el dólar americano parecía congelado a la par del peso. En 2015 nuestra moneda se devaluó de manera insospechada, tanto, que en un año lo hizo a una tasa cercana a la acumulación de la inflación de la década completa.

En la práctica, ¿fue un ajuste pendiente?, ¿la tasa de cambio está hoy en el nivel justo?

Además de la tesis o coincidencia anterior, tan abrupta devaluación tiene sustento en el cambio de política de la Fed; caída del precio del petróleo por sobreproducción; problemas económicos internacionales como en China y Grecia; y complicaciones institucionales internas que han disminuido el crecimiento de la economía colombiana generando desconfianza local. 

Qué casualidad que el precio del crudo baje a la mitad, cuando por primera vez en la historia Estados Unidos se autoabastece de petróleo, que los árabes quieren quebrar a Irán, los americanos a Venezuela y de paso debilitar a Rusia, -todos dependientes del precio del petróleo-. ¿Qué tal que pudiera investigar Pablo Felipe Robledo el asunto?, suena a un sofisticado acuerdo de precios.

Se suma la aparente casualidad que como Venezuela ya no podría regalar o subsidiar petróleo a Cuba, el gobierno americano, para compensar, da el paso histórico de iniciar el desbloqueo económico y permitir que sus conciudadanos viajen como turistas a la isla. Estos ingresos de la industria turística suplirían en parte el subsidio del petróleo de Chávez.

En lo interno, es evidente que el efecto diferencial de la tasa de cambio implica sectores beneficiados y afectados. Entre los ganadores están los exportadores, el turismo local, las personas que reciben remesas y las inversiones en nuestra patria de colombianos que viven fuera del país. Entre los perdedores se encuentran los importadores, los consumidores, los productores de bienes y servicios que utilizan materias primas con alto componente importado, quienes tengan deuda en moneda extranjera y el Gobierno.

Para el Gobierno la situación es relativa, porque por una parte el efecto del dólar compensa en algo la pérdida de valor de los ingresos petroleros; pero por otra, la deuda externa presenta un gran encarecimiento, lo que amerita que se diseñen políticas de endeudamiento público que permitan atender el pago de la deuda internacional.

Todo lo anterior genera inflación, afectando la capacidad de consumo. En medición internacional, los colombianos nos empobrecimos en este año de devaluación atípica. Otro factor que podría frenar la inversión y el endeudamiento es la tendencia alcista de la tasa de interés. El costo alto del crédito frena la actividad empresarial y en particular la tasa de interés es muy sensible a la financiación de vivienda.  

El Gobierno debe seguir tomando decisiones para fortalecer la actividad empresarial. Mantener como política pública la construcción de infraestructura de transporte, educativa, servicios públicos, turística y el apoyo a la vivienda, es el instrumento más adecuado para el desarrollo del país y contrarrestar los posibles efectos negativos de la volatilidad del dólar. 

Para terminar, no obstante los problemas derivados de la devaluación del último año, dicho ajuste asimila desatraso de la revaluación acumulada del peso colombiano, por lo que el nivel del precio del dólar se estabilizó en tasa alta. La volatilidad del dólar es dañina para la economía.

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