Analistas

El comercio exterior y el auge minero

La inversión extranjera en la década anterior pasó de marginal a fundamental para el crecimiento de la economía de nuestro país, habiendo recibido un flujo cercano a dos mil millones de dólares americanos en el 2001 y 2002, cifra anual que se multiplicó por cinco para el 2008. Pues bien, esta tendencia de la década se mantuvo para el año pasado, habiendo logrado cifras históricas.

De igual manera, para el 2011 las exportaciones totales superaron los 57 mil millones de dólares, con crecimiento del 43% respecto al año anterior. A su turno, las importaciones también tuvieron un gran salto, sobrepasando los 54 mil millones de dólares americanos. El comercio exterior en Colombia está disparado. El país está de moda. Los TLC van a contribuir en esta senda de crecimiento.

En relación a las exportaciones, los productos primarios representan cerca del 70% de las mismas, toda vez que si bien las exportaciones industriales crecieron el año pasado el 18%, el carbón y oro 40% y el petróleo y derivados el 70%. Por ello, los hidrocarburos y la minería son realmente la locomotora de este desarrollo.

Crecimiento no obstante que, nuestra competitividad, derivada de la deficiente infraestructura, debe mejorar. En ocasiones, los costos internos de transporte son similares a los costos de producir los productos exportables. Grave problema por resolver. Reto mayúsculo del gobierno nacional, especialmente del Ministerio de Transporte.

Por otra parte, existe resistencia a la inversión extranjera en recursos naturales por los daños a la naturaleza y al medio ambiente. Cuando la minería se hace de manera responsable y conciliando la preservación ambiental con la explotación, lo que se genera es desarrollo sostenible, social y económico.

El mejor ejemplo reciente es Perú, país de la región de mayor crecimiento económico en la década, con exportaciones mineras que representan mas del 60% de sus exportaciones totales; consecuencia de lo cual su economía anual viene creciendo en promedio  por encima del 6% y reduciendo la pobreza, en 10 años, en el 30%.

Por ello, destaco lo expresado por el ex ministro Rudolf Hommes en su ponencia en el reciente Congreso de Minería a Gran Escala: ¿Puede un país pobre como Colombia darse el lujo de desechar una importante fuente de riqueza?

Otro gran reto que afronta el país es: ¿Cómo combatir la actividad empresarial informal?, para el caso, la minería ilegal. La explotación minera ilegal, esta sí destruye el medio ambiente y está asociada a condiciones laborales inaceptables. La falta de control del Estado es evidente.

Además, la minería ilícita se ha convertido en problema de orden público. En ciertas regiones, las bandas al margen de la ley, por el acoso de las autoridades al negocio del narcotráfico y su protección armada, la tienen como fuente de recursos y actividad delincuencial. Tanto que el ministro Mauricio Cárdenas, de manera adecuada, la ha llamado minería criminal.

En el contexto anterior, el gobierno tiene grandes retos, en mejorar la infraestructura, en seguridad, en apoyo a la inversión en la minería formal; y por otro lado, el país encuentra en el auge minero una fuente para seguir incrementando las exportaciones, de mejoramiento económico y de desarrollo social si su explotación se realiza de forma ordenada, responsable y con sostenibilidad ambiental.