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Sector turismo: crecimiento reciente y desafíos estructurales

Tras el fin del súper ciclo de commodities que favoreció a Colombia durante 2002-2012, el país ha estado sumido en una preocupante “crisis exportadora”, en la que ha perdido la mitad del valor de sus exportaciones totales (US$30.000 millones) durante 2012-2016. Esto ha conllevado contracciones acumuladas de -58% (en promedio anual) en las exportaciones tradicionales del país (con una participación cercana a 60% del total), pues cerca de 65% de estas exportaciones tradicionales se concentraba en petróleo. No obstante, las exportaciones no tradicionales (principalmente las provenientes de los sectores agro e industria) también se han contraído -24% promedio anual en el mismo período. Ante esto, el gobierno ha mencionado que espera encontrar algún alivio al déficit en cuenta corriente, que genera la crisis exportadora mencionada, en el anhelado auge del sector turismo. Esto pues la firma del Acuerdo de Paz podría favorecer el desempeño de ese sector en el país. Sin embargo, el turismo no parece tener el combustible necesario para recuperar lo perdido durante los últimos años, pues es un sector apenas en crecimiento que mantiene numerosos desafíos estructurales. Veamos esto con mayor detalle.

El reciente optimismo frente al turismo surge de la favorable coyuntura que atraviesa el país. Allí cabe destacar que: i) el posconflicto generaría más seguridad y confianza en el país, lo cual podría atraer una mayor cantidad de turistas extranjeros; ii) el desalojo de zonas ricas en biodiversidad, por parte de los grupos armados ilegales, favorecería el desarrollo del ecoturismo en esas regiones; y iii) la mayor inversión en infraestructura de transporte, particularmente aérea, permitiría la incursión de nuevas rutas internacionales. Asimismo, cabe mencionar las modificaciones normativas para atraer capitales a este sector que estableció el PIPE I-II. En efecto, la exención del Impuesto de Renta por 30 años para los hoteles construidos antes de 2017 y por 20 años para las rentas provenientes de servicios de ecoturismo ha derivado en un aumento en el número de hoteles en el país (hay 42 proyectos en ejecución en 2017 y 19 aprobados para 2018), lo cual se refleja en tarifas más competitivas. Por ejemplo, las de las habitaciones dobles pasaron de crecer 3,5% anual en 2015 a tan solo 1,1% en 2017.

Pese a que todo ello luce favorable coyunturalmente, todavía hay desafíos estructurales que limitan su papel como sustituto de las exportaciones no tradicionales del país. En efecto, el número de visitantes que recibió Colombia tan solo representó un 10,3% de la población total en 2016. Al hacer una comparación internacional con referentes regionales o grandes jugadores internacionales, dicha cifra se queda pequeña. En efecto, al compararnos con México (25,2% de su población en 2016), Francia (126,3%) o España (146,8%) la perspectiva no es tan alentadora. Incluso, al considerar la dificultad para distinguir entre los viajeros de negocios, por turismo o “de paso” en Colombia, el mencionado 10,3% podría estar sobredimensionado.

Según cifras del MinComercio y de Anato, el sector turismo es uno de los mayores generadores de divisas en el país. En efecto, entraron US$5.688 millones al cierre de 2016 por cuenta del turismo, la cifra más alta en la historia reciente, y se ubicó tan solo después del petróleo-derivados (con US$10.100 millones). Ahora bien, dichos ingresos tan solo representaron 2% del PIB en 2016. Si bien dicha cifra supera la de México (1,8% del PIB) y está cerca de la de Francia (2,2% del PIB), aún se encuentra muy lejos del 4,6% del PIB que recibió España. Finalmente, también surgen desafíos inherentes al desarrollo del sector. En este caso, no solo es clave mejorar la infraestructura vial-aérea (en lo cual ya se está trabajando), sino también dotar al país de la infraestructura turística necesaria y capacitar a la población (donde es fundamental el bilingüismo). Todo ello se refleja en el reporte de competitividad turística del FEM, donde Colombia obtuvo una calificación de 3,8/7 (ocupando el puesto 62 entre 136 países). Allí continúa siendo preocupante el registro del país en lo referente a: i) la infraestructura vial-portuaria (2,3, puesto 116), pese a las mejoras recientes; y ii) la seguridad (2,6, puesto 136). Todo ello a pesar de la buena calificación que tenemos en materia de políticas-entorno del turismo (4,1, puesto 97).

En síntesis, no hay que desconocer los avances que ha tenido el país en materia de turismo (mejor infraestructura, incremento en el número de visitantes, entre otros). Sin embargo, esto tan solo indica que es un sector en crecimiento donde sobresalen importantes desafíos estructurales. Estos desafíos provienen, por un lado, de su aún bajo tamaño, al compararlo con referentes locales e internacionales y en términos de cuentas nacionales al comparar con el resto de sectores de la economía y, por otro lado, del propio desarrollo del sector (infraestructura, capital humano y seguridad). Esto limita su papel como sustituto, en materia de generación de divisas, de las exportaciones totales. Por ello, el Gobierno Nacional, aunque debe seguir promoviendo el crecimiento del sector turismo, no puede descuidar la agenda comercial del país que pasa por abaratar el llamado “Costo Colombia” y buscar una verdadera diversificación exportadora.