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Salario mínimo e Índice de Competitividad

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Históricamente, Colombia se ha caracterizado por niveles de SML elevados al compararse con sus pares de la región. Además, cabe destacar que dicho SML tiene una alta incidencia en la estructura salarial, pues cobija a cerca del 58% de los trabajadores que cotizan a seguridad social. 

En efecto, el reajuste del SML ha superado la llamada “regla universal”, donde Var. % SML = inflación +/- Var. % Productividad Laboral (PL). Cabe recordar que el SML ha venido aumentando por encima de dicha fórmula en cerca de 0,4pp en promedio anual (=1,7% en el SML real – 1,3% de tendencia quinquenal en la PL).

Institucionalmente, esta tendencia del reajuste real del SML acercándose a las ganancias en la PL encuentra su origen en la Sentencia de la Corte Constitucional C-815 de 1999, pues allí se ató al llamado “mínimo vital”. Esto hace muy difícil pensar en reducir el nivel del SML de sus actuales $719.350/mes (incluyendo el subsidio de transporte) o $983.000/mes (incluyendo allí un “multiplicador de costos no salariales” cercano al 50%). 

Esos elevados costos laborales, junto con factores como la carencia de infraestructura y los altos costos de la energía, implican un elevado “Costo Colombia”. En efecto, el Índice de Competitividad (IC) construido recientemente por Anif muestra que el país ha estado “rajado” en materia de competitividad durante los últimos 15 años, pues el IC nunca sobrepasa puntajes de 3 (sobre 5).

Recordemos que los indicadores del IC reciben una calificación de “bueno” (3), “regular” (2) o “malo” (1), basándose, en su mayoría, en ordenamientos de comparación del promedio regional. En particular, el comportamiento del SML se capturó con calificaciones basadas en el promedio de este indicador en la Alianza del Pacífico +/- una cuarta parte de desviación estándar. 

Así, el SML de Colombia exhibió brechas importantes respecto del promedio de la Alianza del Pacífico en los años 2000 (registrando Colombia niveles de US$124 en el SML vs. un promedio regional de US$113) y 2010 (US$271 vs. US$232). Ello llevó a que la competitividad del SML fuera consistente con una calificación de “malo” en 2000 y 2010. 

Sin embargo, recientemente, el SML de Colombia se ha acercado al promedio regional (prácticamente igualando los US$162 de la Alianza del Pacífico), lo que se traduce en calificaciones de “regular” en 2015. Ello gracias a: i) la corrección cambiaría, perfilándose la TRM hacia una devaluación promedio cercana al 26% en 2015; y ii) la “aceptable” aplicación de la fórmula universal por parte de la Administración Santos-I 2010-2014.

De hecho, la Administración Santos ha ajustado el SML en promedio en un 4,6% anual durante 2010-2015. Dicha cifra resulta cercana a la franja del 4%-4,5% sugerida por la fórmula universal. Ahora bien, pese a que esos “aceptables” desbordes del SML no afectaron la generación de empleo en el último quinquenio, sí lo podrían estar haciendo en los próximos años, en la medida en que la tasa de desempleo se acerque a sus niveles NAIRU del 9%. Al respecto, el Decreto 36 de 2015 debería frenar futuros desbordes del SML.

En síntesis, Colombia ha mostrado algunos avances en materia salarial, reduciendo la brecha del SML respecto del promedio regional en 2015, pero incluyendo algunos “ruidos” cambiarios. Colombia haría bien en: i) ceñirse a los dictámenes de la “regla universal” a la hora de ajustar el SML; y ii) continuar avanzando en la flexibilización laboral.

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