Analistas

Recaudo de cesantías 2017-2018

Como es habitual, las empresas formales tuvieron que consignar durante febrero de 2018 (en AFPs y el Fondo Nacional del Ahorro-FNA) las sumas correspondientes a las cesantías causadas a lo largo de 2017, equivalente a un sobrecosto para las firmas del orden de 8,3% sobre la nómina. Aunque dichos recursos deberían utilizarse como un seguro de desempleo (solo retirables ante esa eventualidad), Colombia continúa con las malas prácticas laborales de permitir que estas se usen como un salario más, retirándolos casi en 70% antes del mes de agosto de cada año (aduciendo los hogares “reparaciones locativas” y/o gastos educativos).

Según el reciente informe de la Superfinanciera, durante 2018, el recaudo de cesantías ascendió a $7,3 billones. Ello implicó un incremento nominal en dicho recaudo de 10,9% anual, equivalente a un significativo 3,7% real. Una “descomposición estadística” de este crecimiento nominal nos indica que desbordó la cifra esperada en 2,6 puntos porcentuales (pp), pues según parámetros macroeconómicos debería haber sido un 8% (= 7% de ajuste en SML de 2017 + 1% de expansión promedio del empleo).

En este adicional “no esperado” de 2,6 pp probablemente jugó un papel importante la gestión de la Ugpp, tras la reducción de 13,5 pp en las cargas no salariales (según la Ley 1607 de 2012). Sin embargo, con razón se viene alegando que la Ugpp se está extralimitando en sus funciones al “perseguir” a personas que están fuera del mercado laboral y, además, ampliando la base de contribuciones a la seguridad social más allá de los ingresos netamente laborales (ver Comentario Económico del Día 27 de febrero de 2018).

Sin embargo, detrás de ese buen desempeño del recaudo de cesantías de 2018 también hubo “algo de ruido estadístico”. En efecto, pasó algo desapercibido el hecho de que la cifra de recaudo de 2017 resultó siendo ajustada a la baja en cerca de $200.000 millones, pasando de un reporte original de $6,8 billones a la cifra actual de $6.6 billones. De no haberse dado ese ajuste, el incremento del recaudo habría sido de solo 8% anual en 2018 (una significativa corrección bajista de 2,9 pp, prácticamente igual al monto de la “sorpresa” arriba señalada), ver cuadro. Sería útil que la Superfinanciera explicara el detalle de este ajuste de cifras de 2017, que entendemos está focalizado en el recaudo del FNA (entidad que, por cierto, ha estado muy activa en el frente comercial-propagandístico, a pesar de las directrices de gobierno central sobre austeridad presupuestal).

Al tener en cuenta dichos ajustes, ahora se observa que buena parte del crecimiento es atribuible al satisfactorio desempeño de las AFPs (12% anual en 2018), cuya rentabilidad mostró un aumento hacia el 4% real anual. En cambio, el recaudo del FNA en 2018 habría implicado una caída de 3% anual frente a 2017, de no haberse tenido en cuenta el ajuste estadístico mencionado (con el ajuste el crecimiento fue de 7,6% en 2017). Esto implica que, pese a la publicidad de sus créditos hipotecarios y programas “Ahorra tu Arriendo”, el FNA no está logrando mayores recaudos.

A nivel macroeconómico, continúa siendo preocupante que el recaudo de las cesantías no se esté traduciendo en mayor solidez del seguro de desempleo (que es, en últimas, la razón de ser de dichas cesantías). Como lo ha venido señalando Anif, el mecanismo de protección al cesante debería limitar sus montos de retiro en función del salario y del valor allí acumulado. Por ejemplo, alguien que gane 2 SML no debería poder retirar las cesantías hasta tanto no haya acumulado un monto de $9,4 millones (suponiendo que estará cesante durante seis meses); o el de 5 SML un monto de $23,4 millones.

Recordemos que cerca de dos terceras partes de los aportes en cesantías son retirados antes de seis meses y alrededor de 80% antes de un año. Como se ve, dichos recursos terminan utilizándose como un sueldo adicional, aplicándolo a supuestas “reparaciones locativas” o como complemento de pagos educativos. El fatal resultado macro es que el grueso de los afiliados carece de ahorros suficientes para enfrentar la contingencia de quedar desempleado.

Por último, cabe preguntarse ¿cuál será la dinámica del recaudo de cesantías en 2019, dado el difícil panorama macroeconómico de Colombia (con un crecimiento del PIB-real de solo 2% anual en 2017-2018, por debajo del potencial de 3%)?

Al respecto, Anif pronostica una desaceleración de dicho recaudo hacia tasas de 2,6% real anual (correspondiente a la actividad de 2018) frente a 3,7% de este año. Dicho pronóstico es consistente con un deterioro del mercado laboral, probablemente repitiendo tasas de desempleo de 9,4% en 2018.