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Paralelo macro Brasil vs. Colombia

La degradación en la calificación de riesgo de Brasil tomó tan solo dos años: a finales de 2013, Brasil disfrutaba de estar dos escalones por encima del “grado de inversión”; para finales de 2015, su deuda soberana se clasificaba como “bonos de grado especulativo”. 

Las ejecutorias macro-fiscales de Lula (2003-2010) no habían sido acertadas (demasiado “populismo” presupuestal y nulos avances en competitividad). La continuidad de ese derrotero, con la llegada de la Administración Dilma (2010-2018), ha dejado al descubierto las debilidades estructurales de la economía de Brasil: i) atrasos en infraestructura; ii) obstáculos al comercio internacional; y iii) peligrosos e insostenibles déficits gemelos externos-fiscales. 

Anif ha venido diciendo, desde el mismo año 2013, que si no se aprieta el paso en materia de reformas estructurales (incluyendo la tributaria, la pensional y la laboral), Colombia entrará en un ciclo de degradaciones similar al de Brasil. Dicho de otra manera, la cuenta regresiva ya empezó (a finales de 2014) y seguramente para finales de 2016 o principios de 2017 las calificadoras de riesgo se darán por aludidas ante la ausencia de reformas estructurales, como las ya relacionadas.  

Colombia muestra relativas ventajas frente a Brasil en al menos tres frentes: i) una mejor institucionalidad monetaria-cambiaria; ii) una relación deuda pública/PIB algo más baja (42% Colombia vs. 66% Brasil); y iii) pérdidas de crecimiento potencial de “solo” un punto porcentual hasta la fecha (3,5% anual esperado para 2015-2017 vs. 4,5% histórico, en tanto Brasil cayó de 4% a 2% anual). Sin embargo, los problemas de estructura productiva excesivamente recargada en commodities y la falta de competitividad internacional son igualmente apremiantes tanto en Colombia como en Brasil. 

Frente monetario-cambiario. La flotación cambiaria de Brasil y de Colombia ha resultado provechosa para corregir los desalineamientos cambiarios durante 2014-2015. Sin embargo, ello ha dejado como daño colateral un rebrote inflacionario (a niveles de casi 11% en Brasil y de 7% en Colombia al cierre de 2015).  Ello estará requiriendo alzas en las tasas repo de sus bancos centrales, probablemente a niveles de 15% en Brasil y de 6,5%-7% en Colombia durante 2016, para lograr bajar dichas inflaciones hacia 7% y 5,6%, respectivamente. 

Crecimiento económico. La pérdida de crecimiento potencial que estarán experimentando Brasil (en dos puntos porcentuales) y Colombia (en un punto), durante 2015-2017, es atribuible a dos factores principales: i) excesiva dependencia de las exportaciones de commodities (cerca de un 70% de sus canastas); y ii) atrasos sustanciales en la dotación de infraestructura, lo cual los torna poco competitivos en su diversificación exportadora. 

Déficit de la Balanza de Pagos. Brasil presenta una extraña dualidad en su frente externo, pues es bastante competitivo a nivel de commodities agrícolas, pero no lo es a nivel de industria.  En todo caso, aun en momentos difíciles, Brasil presenta un superávit comercial del +1% del PIB, mientras Colombia arroja un preocupante déficit comercial del -4,4% del PIB.  Colombia también luce mucho más débil con déficits externos de -6.,% del PIB, mientras en Brasil fue de -3% del PIB en 2015. 

Frente fiscal. El otro talón de Aquiles de Brasil y Colombia tiene que ver con sus debilidades fiscales. En el caso de Brasil dichas debilidades propiciaron su rebaja a grado especulativo, donde su déficit primario (antes de intereses) llegó al récord de -1,9% del PIB en 2015, impulsando su relación Deuda Pública/PIB a niveles de 66%.  En Colombia se tienen déficits primarios de menor tamaño, pero fluctuando hasta -0,4% del PIB en 2015 y probablemente al -1% del PIB en 2016. Si bien el nivel de Deuda Pública/PIB es “solo” del 42%, este tipo de dinámicas en el primario podrían llevarlo hacia el 50%-55% para 2020.  ¿Qué tanta “postergación” en reformas estructurales considera el Gobierno de Colombia que podrá ejercer antes de caer en la “trampa Brasil”?