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Mesadas pensionales: ¿Cómo se afectan con ahorro y expectativas de vida?

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De forma algo sorprendente, las autoridades de Inglaterra recientemente decretaron que los individuos próximos a pensionarse no estarían obligados a comprar “rentas vitalicias” (annuities) con sus ahorros pensionales, sino que podrían disponer de su monto ahorrado al cumplir la edad de pensión (65 años en la actualidad). Esta medida viene a replicar lo ya actuado en los Estados Unidos y Australia, entre otros. Sin embargo, la norma internacional sigue siendo la obligatoriedad de adquirir seguros bajo la forma de rentas vitalicias o retiros programados. En Colombia, existen tres opciones respecto al destino del ahorro pensional dentro del Régimen de Ahorro Individual (Rais) de carácter privado: i) si dicho ahorro resultara insuficiente para proveer una pensión vitalicia de un Salario Mínimo (ahorro hoy equivalente a unos $160 millones), las AFPs reconocerían al afiliado sus aportes y los intereses generados por sus portafolios (nótese que este esquema privado supera lo prometido por el régimen público que solo devolvería el ahorro ajustado por inflación); ii) adquirir una renta vitalicia, donde el asegurador evaluará cuidadosamente el trade-off entre la mesada prometida y las expectativas de vida del pensionado; y iii) comisionar a una AFP para administrar el dinero ahorrado bajo un esquema de retiro programado, donde la mesada fluctuará en función del desempeño del portafolio y de la longevidad esperada del pensionado.

La pregunta de fondo entre las opciones dos y tres viene a ser la magnitud de la mesada pensional a la que un individuo puede aspirar. Ella varía en función de tres variables: a) el monto del ahorro pensional líquido (suponiendo que allí no se incluye la vivienda); b) los retornos que alcanzarán dichos ahorros durante el período de pensión; y c) la expectativa de vida del individuo. Para poder analizar el efecto conjunto de estas variables, Anif realizó un ejercicio en el cual calculamos la “frontera de posibilidades pensionales”. El retorno al portafolio parte de un esquema conservador con rendimientos nominales de 3,2% anual (neto de toda comisión-costo).  También cabe considerar portafolios con mayores riesgos que puedan rentar entre un 5% (2% real en el caso de Colombia) y 7% anual (4% real).

Dichas simulaciones nos indican que un individuo con expectativas de vida de 67/72 años (mujer/hombre), habiéndose retirado a los 57/62 años y con período de disfrute pensional de 10 años, estaría en capacidad de recibir una pensión mensual de $5,1 millones (suponiendo retornos nominales del 5% anual) si logra generar ahorros de $500 millones al momento de llegar a su pensión. Este tipo de pensión luce adecuada para un individuo que ya haya educado sus hijos y disponga de una vivienda (además de dicho ahorro). De no contar con vivienda, esa pensión se vería drenada en unos $2 millones/mes para atender el arriendo del caso, luego un remanente de solo $3,1 millones/mes ya no luciría tan cómodo (el cual también se vería afectado por las contribuciones de 12,5% para salud).

Nótese que para aspirar a pensiones de $20,6 millones/mes se requeriría multiplicar por cuatro el monto ahorrado (llegando a los $2.000 millones). Si el portafolio lograra rendimientos no de 5% nominal (2% real) sino de 7% nominal anual (4% real), ese individuo lograría elevar su mesada pensional de los $5,1 hacia los $5,5 millones (en el caso de ahorros pensionales de $500 millones) y de los $20,6 hacia los $22,2 millones (ahorros de $2.000 millones).  

Pero ¿qué pasa si la expectativa de vida se eleva a 77/82 años (m/h), habiéndose retirado a los 57/62 años, y, por lo tanto, el disfrute esperado se eleva de 10 a 20 años? En el caso de lograr ahorros de $500 millones, ese individuo estaría disfrutando de mesadas ya no de $5,1 sino tan solo de $3,2 millones/mes (suponiendo rentabilidades nominales de 5%), ello implica una reducción del 38%.  Esto pone de presente que la mayor expectativa de vida es una variable clave a la hora de planear bien nuestro futuro pensional. 

En efecto, en el caso de períodos de disfrute de 25 años, la reducción en la mesada pensional podría llegar a ser de 45% en los ahorros de $500 millones, pasando de $5,1 a $2,8 millones/mes (respecto de lo esperado con solo 10 años de disfrute), con tasas de retorno de 5% nominal (2% real). Debe quedar claro entonces que en economía no existen “almuerzos gratis”:  la mayor longevidad requiere de mayores ahorros para asegurar tranquilidad económica en la vejez.

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