Analistas

Inflación de mayo y presión de costos

El Dane reportó que el mes de mayo registró una inflación de 0,51%. Este dato resultó superior al previsto por los analistas (0,41%) y prácticamente duplicó la cifra de un año atrás (0,26%). Con ello, la lectura de inflación total continuó en ascenso al pasar de 7,93% a 8,2% anual.  Esta cifra más que duplica el límite superior del rango-meta (2%-4%) de largo plazo del Banco de la República (BR), adoptado desde 2010.

Además, preocupa que la inflación subyacente (sin alimentos) persista a niveles de 6,1% anual, donde son evidentes los efectos de las presiones de costos vía importados (pass-through).  De hecho, la inflación de bienes importados del IPP aumentó a 11,5% anual en mayo (vs. 10,2% en abril) y la inflación de transables del IPC a 7,9% anual (vs. 7,6% en abril), como resultado de una devaluación reciente peso-dólar del orden de 23% anual. 

Asimismo, la inflación de alimentos siguió acelerándose hacia el 13,5% anual, como coletazo del fenómeno climático de El Niño.  También ha resultado preocupante que la inflación del IPP haya continuado acelerándose al pasar de 6,74% a 8,15% anual, por cuenta del mal registro de mayo (1,29%).

A pesar de las señales de desaceleración de la demanda agregada global, el PIB-real de Colombia logró expandirse a ritmos del 2,5% anual durante el primer trimestre de 2016 (vs. 2,7% un año atrás), en línea con las expectativas del mercado y del Banco de la República. Esta cifra se ubicó en el rango superior del pronóstico (2%-2,5%) realizado por Anif tres meses atrás con base en sus indicadores líderes.

Dado este estrechamiento de la brecha de producto y del movimiento correctivo de +50 pbs en la tasa repo adoptado por el BR en abril, Anif confiaba en que se abriría “una ventana de pausa” en las alzas del Emisor.  Sin embargo, los datos de inflación de mayo de 2016 (arriba comentados) claramente han negado dicha posibilidad y han obligado (con razón) al BR a continuar con su senda alcista en su Junta de mayo del 2016, llevando dicha tasa repo a 7,25%.  

Más aún, para la próxima Junta de junio Anif recomienda y espera que el BR lleve su tasa repo hacia 7,50%, dado que la tarea de re-anclaje de las expectativas de inflación aún no se ha podido culminar, pues el grueso del mercado pronostica una inflación del orden de 6% al finalizar el 2016 y de 4% en 2017.  

A nivel global, las señales económicas continúan siendo contradictorias. Mientras los mercados financieros “celebran” la postergación de alzas en la repo del Fed, el sector real de los Estados Unidos continúa arrojando datos de fragilidad.  

En el caso de Colombia también se observa un deterioro de +0,5% en la tasa de desempleo en acumulado enero-abril (promediando 10,3%).  Tal vez la única fuente de alivio prospectivo proviene del repunte del precio del petróleo Brent hacia US$50/barril, lo cual está dando temporalmente un alivio a la devaluación.  Empero, la crisis exportadora continúa inatajable, donde el valor exportado cae a ritmos de 30% anual (en dólares) en lo corrido de 2016.

En síntesis, el dato de inflación de mayo no ha dado respiro a la necesidad de una postura monetaria más apretada, dados los desafíos de pass-through cambiario y el coletazo de las sequías del primer trimestre del 2016 sobre el costo de los alimentos.  Frente a las evidentes señales de incrementos en el desempleo, desaceleración económica e inicios de tensión financiera, el BR no solo debe continuar con su tarea alcista de tasas de interés, sino que debe redoblar sus esfuerzos pedagógicos por explicar cómo es preferible contener las presiones inflacionarias (el “impuesto generalizado más regresivo”), antes de añadir a los problemas ya anotados una espiral de alzas salariales que serán igualmente devoradas por una inflación incontenible.  Colombia ya experimentó parte de esta perniciosa espiral inflación-ajustes-salariales en el 2015, la cual el BR está obligado a contener en los años 2016-2017.