Analistas

Inflación de junio y endurecimiento monetario

El Dane reportó que el mes de junio registró una inflación de 0,48%. Este dato casi que duplicó el previsto por los analistas (0,28%) y resultó cinco veces mayor a la cifra observada un año atrás (0,1%). Con ello, la lectura de inflación total continuó escalando de 8,2% a 8,6% anual, alejándose cada vez más del límite superior del rango-meta (2%-4%) de largo plazo del Banco de la República (BR). Esta inflación cercana al umbral de 9% (con referentes equiparables a los de Brasil) es el registro más elevado desde que se adoptara el esquema de Inflación Objetivo en 2001. 

Ha resultado igualmente preocupante que la inflación subyacente (sin alimentos) hubiera continuado incrementándose de 6,07% a 6,31% anual. Allí han incidido los mayores precios del gas (19,7% anual), energía eléctrica (13,6%), acueducto-alcantarillado-aseo (7,8%) y arrendamientos (4,2%), elementos vitales de la canasta básica. Si bien el ritmo de devaluación peso-dólar se redujo hacia un 20% anual durante el segundo trimestre de este año (versus 32% del primer trimestre), los productores han continuado “actualizando sus precios” ante la inercia cambiaria y salarial existente.  Por ejemplo, la inflación de bienes importados del IPP se redujo a 10% anual en junio (versus 18% en primer trimestre) y, sin embargo, la inflación de transables del IPC se mantuvo sostenida en 7,9% anual.

Adicionalmente, la inflación de alimentos se aceleró de 13,46% a 14,28% anual, por cuenta de los mayores costos generados por: i) el coletazo del fenómeno climático de “El Niño”, encareciendo almuerzos, papa y otras frutas frescas; y ii) el paro de transportadores que ya casi completa dos meses, afectando alimentos, particularmente la provisión de cárnicos, pollos, huevos y lácteos. 

Globalmente, las señales de estancamiento han continuado y parecen agravarse debido al Brexit (decisión de Gran Bretaña de abandonar la Unión Europea-UE). Aunque este proceso tomará cerca de dos años, desde ya los mercados están retrayendo sus proyectos de inversión en estos bloques y se pronostica que las mermas en inversión e intercambio comercial acarrearán pérdidas permanentes en el crecimiento potencial de Gran Bretaña (cerca de -1% anual) y en la UE (-0,3%).

Localmente, se evidencian debilidades del sector real de cara al segundo trimestre de 2016. Por ejemplo, pese a la recuperación reciente del precio del petróleo Brent hacia US$50/barril durante el segundo semestre, las exportaciones siguen cayendo a ritmos de -28% anual (en dólares). Ello estará impactando considerablemente los llamados déficits gemelos, llegando a -4,3% del PIB en el frente fiscal en 2016 (versus -3% del PIB en 2015) y al -5,8% del PIB en la cuenta corriente (versus -3% del PIB histórico).  Anif ha mantenido inalterado su pronóstico de crecimiento de 2,5% para 2016 (como un todo).

En medio de este panorama de debilidad local-global, la Junta Directiva del BR se vio forzada a continuar con sus incrementos en su tasa repo en 25pbs (llevándola al 7,5%) en su pasada reunión de junio, en línea con el consenso del mercado.   Con ello, el ciclo alcista de la repo-central completó +300pbs desde septiembre de 2014, pero todavía no logra contener el desborde inflacionario ni el deterioro en sus expectativas (ahora bordeando 6,1% para 2016 y 4,1% para 2017).  Se ha hecho evidente la prevalencia de las presiones de costos (pass-through, fenómeno climático y paro camionero) frente a la expectativa de una brecha de Producto negativa que pudiera dar algún alivio a la inflación por el lado de la demanda.

Dado este preocupante desanclaje de las expectativas inflacionarias, Anif recomienda y espera que la Junta del BR incremente la repo-central en otros 25pbs (llevándola a 7,75%) en su próxima reunión de julio.  Ello resultará fundamental para controlar las persistentes presiones de costos y re-anclar las expectativas inflacionarias, donde ahora proyectamos una inflación anual cerrando 2016 en 6,5% (versus 6% antes esperado).