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Desempeño de la competitividad a nivel departamental en 2018

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Sergio Clavijo - anif@anif.com

Es bien sabido que Colombia debe atacar frontalmente la problemática del llamado “Costo Colombia” (alusivo a sobrecostos de transporte, laborales, y energéticos) para ganar en competitividad. Sin embargo, la recién entrada Administración Duque ha adoptado un enfoque de “economía ligera”, la cual luce alejada de los lineamientos de la “economía fundamentada”. Esto resulta preocupante, considerando que Colombia continúa rezagada con respecto a otras economías de la región en materia de competitividad.

En el más reciente informe de competitividad del Foro Económico Mundial (FEM-2018), Colombia obtuvo una calificación de 61.6/100 (puesto 60 entre 140 países), descendiendo dos posiciones frente a 2017 (según la nueva metodología). Así, Colombia se ubicó por debajo de países pares como Chile (puesto 33) y México (46), pero todavía por encima de Perú (63).

Colombia retrocedió en cinco de los doce pilares del reporte. Entre estos, se destacan: i) el laboral (puesto 80), con el componente de “prácticas de contratación-despido” en el puesto 110/140, evidenciando así la necesidad de una reforma laboral que establezca topes a los costos de despido; ii) las habilidades de la población, donde la relación estudiantes-profesores en la educación primaria es tan alta como 24 (vs. 18 en Chile), en detrimento de la futura fuerza laboral; y iii) infraestructura (puesto 83), con un precario estado del transporte ferroviario, que ocupa el penoso puesto 99/100.

Ahora bien, considerando las persistentes diferencias que se observan a nivel regional en Colombia y con el propósito de direccionar acertadamente las políticas públicas en estas, resulta propicio analizar las diferencias en términos de competitividad a nivel departamental. Para esto, estudiaremos los resultados del “Índice Departamental de Competitividad” (IDC) de 2018, construido por el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario. Recordemos que el IDC es calculado siguiendo la metodología del FEM en su medición de competitividad global.

De acuerdo con el IDC de 2018, Bogotá continuó liderando el ranking de competitividad, alcanzando una calificación de 8,2 en el índice general (ver cuadro adjunto). Además, obtuvo la mayor calificación en cada uno de los principales pilares que se incluyen en el IDC: i) condiciones básicas (7,2 vs. 7,3 en 2017); ii) eficiencia (8,3 vs 8,2); y iii) sofisticación-innovación (9,6 vs. 9,5), manteniendo una brecha significativa con respecto a las demás regiones.

Antioquia se mantuvo en la segunda posición (puntaje de 6,8). Allí logró mantener su posición en los pilares de sofisticación-innovación (7,3 vs. 7,6 en 2017) y eficiencia (6,9 vs. 6,6). Sin embargo, este departamento descendió hasta la cuarta posición en el pilar de condiciones básicas (6.3 vs. 6.0), producto del mediocre desempeño en el sub-pilar de educación básica-media (descendiendo una posición).

Caldas tuvo un mejor desempeño en 2018, escalando hasta el tercer lugar del ranking regional (puntaje 6,2). El pilar que mostró el comportamiento más favorable en este departamento fue el de eficiencia (7,0 vs. 6,7 en 2017), jalonado por el sub-pilar de eficiencia de mercados (subiendo dos posiciones). Pese a ello, se observó un deterioro en los pilares de sofisticación-innovación (5,2 vs. 5,6) y de condiciones básicas (5,6 vs. 5,8).

De las economías más representativas de Colombia, Valle del Cauca (5,9 vs. 5,7), Cundinamarca (5,8 vs. 5,5) y Atlántico (5,8 vs. 5,5) recibieron las calificaciones más bajas. Allí pesó el mal desempeño del pilar de eficiencia (5,7, 5,4 y 5,7, respectivamente), presionado por el bajo nivel de desarrollo de los mercados financieros.

Por último, los departamentos menos competitivos del país fueron Chocó (2,7 en 2018 vs. 2,6 en 2017), Putumayo (3,1 vs. 2,8) y La Guajira (2,9 vs. 2,8). En los tres casos, los pilares más rezagados fueron: i) eficiencia, con bajas calificaciones en los sub-pilares de instituciones (3,5, 3,3 y 2,9, respectivamente) e infraestructura (1,9, 2,2 y 2,1); y ii) sofisticación-innovación, con desempeños deficientes en el sub-pilar de dinamismo empresarial (0,6 para los tres departamentos).

En total, cuatro departamentos avanzaron en el ranking frente al año anterior. Quindío (puesto 14 en 2017 al 10 en 2018) fue el departamento que más subió de posición. Le siguieron Caldas (puesto 4 al 3), Cauca (17 al 16) y Magdalena (18 al 17). A su vez, otros cuatro departamentos bajaron de posición. Casanare (puesto 10 al 12), Norte de Santander (puesto 12 al 14) y Huila (puesto 16 al 18) fueron los que más retrocedieron, mientras que Santander (puesto 3 al 4) fue el que menos lo hizo.

En síntesis, el análisis de competitividad departamental muestra que Bogotá y Antioquia mantuvieron una calificación satisfactoria. Sin embargo, continúan siendo preocupantes las notorias brechas regionales, especialmente en materia de condiciones básicas. Lamentablemente, el escalamiento del narcotráfico ha primado sobre las bondades del posconflicto para el fortalecimiento institucional, dificultando el accionar del Estado en las regiones más apartadas de Colombia. Será tarea de la Administración Duque seguir impulsando reformas transversales en favor de los territorios más rezagados, pero también evaluar a fondo la eficiencia del gasto público en las regiones.

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