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Canales de pago en las Pyme: Desalineamiento con la demanda

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La última medición de la Gran Encuesta Pyme (GEP) Anif, del segundo semestre de 2017, mostró que las Pyme de los tres macro-sectores encuestados (industria, comercio y servicios) reportaron un comportamiento desfavorable de su situación económica y de sus expectativas sobre el desempeño de corto plazo. Esto se reflejó en que el Indicador Pyme Anif (IPA) se deterioró de manera significativa frente a las mediciones de los últimos años, pasando de niveles de “buen” desempeño económico a desempeño “regular”. Esto va en línea con la desaceleración reciente de la economía colombiana que pasó de crecimientos del PIB-real de 2,5% en 2015-2016 hacia el 1,8% al cierre de 2017.

En dicha medición de la GEP se incluyó una pregunta referente al tema de medios de pago de las Pyme del país. En ella, se buscaba establecer qué medios de pagos aceptan principalmente los empresarios al momento de hacer transacciones en sus negocios. A continuación, analizamos con algo de detalle los resultados.

Las respuestas a esta pregunta fueron sorpresivas. En efecto, los pagos electrónicos por internet fueron la respuesta más común para los empresarios Pyme de los sectores de industria (66% del total) y servicios (69%), mientras que para los empresarios del sector comercio fue el efectivo (75%), ver gráfico adjunto. En segundo lugar, se situaron los pagos en efectivo para los empresarios de industria (57%) y los de servicios (56%), mientras que para el comercio fueron los pagos por internet (59%).

Aunque se esperaba que el efectivo fuera la respuesta principal, estos resultados evidencian que, principalmente, en los sectores pyme de industria y servicios se ha profundizado el uso de pagos electrónicos por internet para hacer transacciones y transferencias con clientes y proveedores. En esto pueden estar influyendo los avances de las sucursales virtuales de las entidades del sistema financiero (a través de desarrollos propios o de aprovechamiento de avances de startups-Fintech) y de otras herramientas más centralizadas. No obstante, el uso del efectivo sigue siendo muy relevante dentro de las Pyme, sobre todo en el caso de los pequeños y medianos empresarios de comercio.

El tercer medio de pago más común para los tres macro-sectores fueron los datáfonos (32% en industria, 50% en comercio y 32% en servicios), mostrando la menor importancia relativa del uso de las tarjetas crédito y débito. Finalmente, las billeteras virtuales (4% para los tres macro-sectores), los pagos en especie (menos del 1% para los tres macro-sectores) y las criptomonedas (menos del 1% para los tres macro-sectores) representaron porcentajes muy bajos al momento de analizar formas de pago en las Pyme del país.

Lo sorpresivo de estas respuestas de los empresarios Pyme también se deriva de que estas distan de las preferencias en el modo de pago de los consumidores. En efecto, según cálculos recientes del Banco de la República (2018), el 92,4% de los ciudadanos prefiere realizar sus operaciones de compra de bienes y servicios en efectivo, seguido por el pago con tarjetas de débito con el 5,8% y las tarjetas de crédito con el 1,3%. Así, habría un desalineamiento entre los medios de pago que ofrecen las Pyme (la oferta) y la forma de pagar que usan los consumidores (la demanda).

Dos hipótesis potenciales podrían explicar dicho desalineamiento. La primera puede provenir de la dicotomía entre el número de transacciones y el valor de las transacciones. En efecto, al responder la GEP, los empresarios pueden estar refiriéndose a mayores montos transados en medios electrónicos que en efectivo (aunque en este último medio se concentren la mayoría del número de transacciones). La segunda hipótesis puede ser la falta de conocimiento y confianza de los consumidores sobre la oferta de medios de pago electrónico, que ya ofrecen las Pyme.

En resumen, el 60%-70% de los empresarios Pyme del país (de industria y servicios) pareciera tener una alta disponibilidad para aceptar, como principal forma de pago, las transacciones electrónicas (internet) en sus negocios (la oferta), aunque las Pyme de comercio siguen dándole preferencia al efectivo, según la más reciente GEP de Anif. No obstante, un poco más del 90% de los consumidores (la demanda) prefiere hacer sus pagos en efectivo. Este desalineamiento se podría explicar, principalmente, por la diferencia entre el número de transacciones y el monto de estas. Esto pues, aunque los empresarios Pyme pueden estar “pensando” en altos montos transados de forma electrónica, un mayor número de transacciones (de bajo valor) se hace en efectivo.

Prospectivamente, la nueva administración 2018-2022 debería entonces focalizar sus esfuerzos en una estrategia integral que incentive, primero, al consumidor a realizar sus pagos de forma digital y, luego, a las Pyme del sector comercio a profundizar la recepción de pagos electrónicos. De esta manera, se podrá lograr el circulo virtuoso de empezar a reducir el uso del efectivo, para disminuir el tamaño de la economía subterránea informal, que actualmente asciende al 40% del PIB, lo que redundaría en menores niveles de evasión-elusión de pagos de impuestos y a la seguridad social. Esto permitiría ir en la dirección de mayores recaudos tributarios por la vía de mejor gestión-menor evasión para lograr la meta que Anif estima cerca del 0,5% del PIB en 2022.

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