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Analistas 13/10/2021

Del paro a echar a andar

Santiago Castro Gómez
Expresidente de Asobancaria

Lo que pasó en el Valle con el paro nunca debió suceder. Suficiente he escrito sobre sus desastrosas consecuencias en la economía y en el empleo local. Pero también tengo que aceptar que hubo algunas repercusiones positivas, la principal siendo que el empresariado local se despertó a la posibilidad de una amenaza real sobre nuestra democracia y el sistema mismo de libre mercado.

Amenaza consistente en el embrujo hacia sectores jóvenes, que resonaban con mensajes antisistema, en parte impulsados por expertos agentes manipuladores, bien financiados y mejor organizados.

Increíblemente, solo pocos meses después, vemos una iniciativa como Compromiso Valle, con el concurso de las principales empresas de la región y sus fundaciones, ya mostrando extensos resultados en casi 100 comedores habilitados en varios municipios del departamento, atendiendo una necesidad tan básica como la seguridad alimentaria. Trabajando también en la transformación de proyectos de vida, enrutando jóvenes en capacitación y emprendimiento, y alejándolos de la violencia, brindando asimismo oportunidades de empleabilidad. Son $44.000 millones gestionados por 80 empresas y casi 100 ciudadanos. Toda una hazaña en tan corto tiempo.

Ahora bien, para ser justos, la vocación filantrópica y el interés por la comunidad no son nada nuevo para el empresariado del Valle. Ya desde los 60’s en el siglo pasado, entidades como la Fundación Carvajal y la Fundación Caicedo González, eran reconocidas por su labor social. Y en lo que tiene que ver con la articulación y gestión de proyectos de impacto, desde hace más de un lustro Propacífico viene haciendo una labor insuperable. Pero lo que cambió ahora con Compromiso Valle, es que se sumaron y organizaron, de manera coordinada, las gestiones que se estaban realizando por diferentes entidades, más la labor de los gremios y la Arquidiócesis de Cali. En consecuencia, el impacto es mucho mayor, entre otras razones por las nuevas donaciones, pero también por la marca más visible del sector privado.

Aquí paso a uno de los desarrollos más importantes. Antes, para el joven desempleado o para la madre sin educación y cabeza de hogar, era un imposible tener la posibilidad de hablar o discutir su situación con un empresario de la región. En su defecto, podrían contactar una trabajadora social de una docena de fundaciones, cada una trabajando en un nicho especifico. Pero esas capas de aislamiento entre la población y quienes dirigían sus empresas insignes, habían hecho mella en la confianza y la comprensión mutua, lo cual fue aprovechado obviamente por quienes querían atizar el odio y el resentimiento. Mantener y fortalecer esos puentes será clave de ahora en adelante.

El otro desarrollo importante que ocurrió es que, frente a omisiones o errores de algunos mandatarios locales, que crearon serios vacíos de autoridad, algunos empresarios empezaron a hablar, como lo vimos en la carta que el lunes le envió la Unidad de Acción Vallecaucana al alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, tocando heridas en nuestro tejido ciudadano como la seguridad y la movilidad. Otros han tomado la no menos importante decisión de fortalecer las Veedurías Ciudadanas para velar por la transparencia y la eficacia del gasto público.

Pero es aquí donde la reacción nuestra no ha sido tan coordinada…hay expresiones, pero también hay silencios. Porque, así como es importante hacer visible el aporte del sector privado al empleo, al crecimiento, y al bienestar, acompañado de sus programas de impacto social, más importante será que hablemos con una sola voz frente a la manera cómo estamos siendo gobernados, y reclamando no solamente por la corrupción donde la hubiera, sino también por la ejecución eficiente de los presupuestos locales, financiados con los aportes de empresas y personas. ¡Es hora de actuar y hablar unidos!