Analistas

Una fecha con significados

Ha transcurrido una semana de la fecha esperada por algunos con esperanza, para otros con escepticismo y otros permanecieron en indiferencia. Es innegable que lo vivido es histórico y es un gran paso para iniciar la transformación de nuestro país. 

El día que se hizo el anuncio del fin del conflicto armado, tuve la fortuna de estar en el territorio con personas amantes de la paz, y como lo mencionaba uno de ellos pareciese que “en un solo salón estaba el país entero e incluso con representación de todas sus problemáticas”; recibir esta grata noticia con multiplicidad de saberes, culturas, experiencias y realidades; me lleva a querer compartir las percepciones que dialogamos sobre el significado de lo que este hecho implica. 

Voy a compartir un resumen de estas percepciones en el siguiente parafraseo, sin dar nombres, porque me gustaría que al leer esta columna ellos recuerden ese momento mágico y ustedes traten de identificarse con alguna o varias de las reflexiones: 

“Este hecho parece surrealista, pero es real, es un primer paso, pero se requiere tener fe, darle la confianza a la paz de que sí se va a lograr; pero todo inicia desde cada uno. 

Si bien Colombia está dando pasos y está logrando conciliar diferencias de muchísimos años; en el interior de cada uno debe renacer la esperanza para la posibilidad de hallar paz. Tenemos que enfocarnos primero en nosotros mismos; tener la capacidad de observarnos, situarnos y cuestionar nuestros privilegios, cuestionar desde dónde y cómo me sitúo para interactuar con el otro. Tener la conciencia que lo que sale de nuestras bocas puede construir o destruir; porque pareciese que la razón no nos deja hacer otra cosa que criticar o juzgar. 

Somos protagonistas de un momento muy importante, pero la fecha histórica no es hoy, la fecha será cuando cada uno haga ese proceso de paz consigo mismo y nos comprometamos a no delegar en otro la construcción de paz. 

El reto también es adoptar una nueva forma de caminar con el otro y tener una nueva relación con el mundo donde prevalezca la construcción no la destrucción. Para ello, una de las bases es no juzgar al otro, en cambio de ello practiquemos la escucha activa que es la mejor herramienta para mantener una paz duradera.

Hoy se marca como el fin de la guerra, pero la paz no se decreta; la paz es una realidad que se construye diariamente porque debemos transformar muchas actitudes y comportamientos para comenzar a desarmarnos y de verdad callar la boca de los fusiles.

Es una gran noticia desde muchas ópticas, porque mamás van a recuperar hijos, papás van a recuperar hijas que estaban en la insurgencia, porque es la oportunidad de poder explicar a nuestros hijos que estamos pasando la página para construir una cultura de paz; una nueva forma de vida con justicia social, equidad y respeto a las ideas diferentes. 

Pero no debemos olvidar que por un tiempo en nuestros campos se seguirán presentando olas de violencia que no se han terminado, que algunos quieren hacer de la paz un negocio, que debemos velar porque las firmas no se quedan en el escritorio y no se reflejen en los territorios porque sin un tratamiento equitativo a los derechos de todos los colombianos no avanzaremos”.

Lo compartido en este espacio es un reconocimiento a los trabajadores de la paz, en especial a los que, desde los territorios, se dedican a recuperar la confianza para vivir juntos y la esperanza en la vida. Así mismo, hacer la invitación para que desde nuestros roles agreguemos valor a la construcción del mundo que todos anhelamos.