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Algo tiene que ceder

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Las presentaciones del gobierno sobre la economía para el 2015 dan un parte de tranquilidad, no obstante la caída de los precios del petróleo y su impacto adverso sobre la economía colombiana. Los pronósticos del crecimiento del Producto Interno Bruto, PIB, indican que se situará entre 3,6%, y 3,8%. Esto significa que la actividad económica del país será más acelerada que la del resto de la región. De otra parte, aunque el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos se acercará a 5% del PIB,  es manejable, pues se dispone de un colchón de reservas internacionales amplio y  una tasa de cambio flexible, que se ha venido depreciando como respuesta a la caída del petróleo, lo que da señales de estímulo a las otras exportaciones. Por su parte, el frente del déficit fiscal también está cubierto con las medidas de prolongación del impuesto al patrimonio o riqueza y el de las transacciones financieras. Además,  los precios de largo plazo del petróleo utilizados como referencia por el Comité de la Regla Fiscal parece que darán el aval al gobierno de endeudarse más sin romper el compromiso de reducir gradualmente el déficit estructural del gobierno nacional. 

Sin embargo, cuando la situación fiscal se evalúa en una perspectiva de mediano plazo (esto es, con una óptica del 2016 en adelante) la conclusión a que se llega es ‘Algo Tiene Que Ceder’. Según los estimativos de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, Anif, el producido adicional en términos de recaudo de la Reforma Tributaria del 2014 (Ley 1379 del 2014) será del orden de 0,5%-0,7% anual, dado que tanto el impuesto a las transacciones financieras, como el impuesto al patrimonio tenían existencia previa. Esto implicaría que la reforma se ha quedado corta, en términos de recaudo, frente a los requerimientos de gasto público adicional para adelantar gastos en salud, pensiones, educación e infraestructura estimados en cerca de 2% del PIB, tanto por esa institución como por Fedesarrollo.

Adicional a esto se requerirán recursos para compensar los menores ingresos del gobierno originados en una caída del precio más allá de lo que se visualizaba hacia mediados del año anterior, como también los necesarios para los gastos derivados de los acuerdos de paz estimados, estos últimos, en 1% del PIB. El propio Mhcp, según Anif, ha mencionado que, de promediar la mezcla del petróleo colombiano a cotizaciones de US$48/barril durante 2015, las finanzas públicas de Colombia estarán enfrentando faltantes en el rango 1%-2% del PIB de cara a 2016. Al respecto, cabe destacar que todos los estudios mundiales señalan que la situación de bajos precios del petróleo va a ser prolongada. O sea que, con cuentas de tienda,  el balance neto de necesidades adicionales de recaudos anuales podría llegar a ascender hasta 3% del PIB, no obstante la reforma adoptada en 2014.

Esto sugiere que, si se quiere mantener la regla fiscal, se requeriría una nueva reforma tributaria, un ajuste severo en el gasto público  o un cambio en las prioridades del gasto, o una combinación de esas alternativas. Los anuncios de revisión de la inversión pública en el Plan de Desarrollo surgen así como solución necesaria, aunque quizás, no suficiente si no se ajusta  más el gasto público. En este contexto, parecería que una nueva reforma tributaria es recomendable y quizás   indispensable. Esta es la visión que expresa el informe de la Ocde sobre Colombia. Su recomendación es que se aproveche la reforma para mejorar la estructura tributaria del país. Habla de una reforma que eleve la carga tributaria, al tiempo que promueve la eficiencia y la equidad.
 

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