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De la guerra al fútbol

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Indudablemente ese hecho catastrófico que es la guerra, a lo largo de la historia a demostrado ser relevante en la configuración del Estado Nación, para Charles Tilly por ejemplo, esta es la causante de su consolidación, algo que aconteció con asiduidad en los países europeos, obligando a crear la institucionalidad y a legitimar la tributación, como bien lo enuncia Pierre Rosanvallon.  

En esto coincide Mauricio Uribe, recordando que las guerras han demostrado que fortalecen el carácter contractual del Estado Nación, legitimando incluso el aporte fiscal conseguido mediante la tributación obligada, esperando obtener la población en contrapartida, una protección creíble, solidificando así el contrato fiscal que apalanca las funciones de asignación, producción y distribución. Por lo tanto la guerra creó la necesidad de la tributación, y este recaudo fiscal ayudó a crear y a formar el Estado. Esto es algo que no aconteció en Colombia, porque el único conflicto armado externo que ha tenido Colombia fue contra el Perú en 1934, en el que simplemente se realizaron unas escaramuzas, que no representaron mayor despliegue militar por parte de los dos países.

Valga recordar, que los países latinoamericanos han luchado muy poco entre sí, por ello no se han visto obligados a consolidar la capacidad organizativa e ideológica que se requiere para ir a la guerra, por lo tanto, dice Jorge Iván González, no ha habido la necesidad de construir la nación para defenderse, los pocos países de la región que han enfrentado  conflictos bélicos, mejoraron su institucionalidad y su tributación.

Estas disertaciones llevan a conjeturar que ante una amenaza externa se unifica la población para hacerle frente a ese enemigo, es una coincidencia afortunada que el fútbol haya remplazado la guerra. Viendo el Mundial, se observa como las naciones reconocen su identidad representada por unos jóvenes jugadores en una contienda internacional, que despliegan sus mayores esfuerzos para vencer al contrincante, buscando la victoria deportiva para su país. Haciéndose paradójico, que de su éxito o de su fracaso dependa por el momento, la alegría o la tristeza de millones de personas que vibran y sufren con cada una de las jugadas.

Esta unidad es necesaria para el desarrollo del país, los Estados con sociedades fragmentadas son inestables y propensos al conflicto interno, surgiendo múltiples tentáculos que capturan segmentos de poder, que vetan la posibilidad de beligerancia política a sectores de la población, causando segregación, por consiguiente, acota Mauricio Uribe, el grado de fragmentación del Estado varía en función del grado de fragmentación de la sociedad.

Por eso la gesta deportiva se hace relevante, porque alrededor de este espectáculo, las personas reconocen su pertenencia a una identidad nacional, obviando diferencias y estratos, incluso estos eventos ya han sido utilizados por líderes políticos como Nelson Mandela en Sudáfrica, quien a través del rugby, consiguió unificar la Nación. 

Este mundial de fútbol ha  sido una oportunidad para consolidar la nación colombiana, por cuanto el reconocimiento de una clara identidad reflejada en esos guerreros del balón, hace olvidar las afujías y desventuras que han conllevado construirla. Esa comunidad imaginada que comparte sentimientos, tradiciones y costumbres, hoy goza con los triunfos de su Selección, acarreando que se concentre la energía de 47 millones de colombianos tras un objetivo común, que por ahora, es acumular triunfos en la contienda deportiva, pero después ese mismo impulso, debe guiar las voluntades para construir una Colombia más unida y solidaria. 

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