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Todas las miradas en Ohio

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Una cosa que seguimos oyendo de los expertos en política es que el estado de la economía debería llevar a una aplastante derrota del Presidente Obama – en toda la historia ningún presidente jamás ha sido reelegido con una tasa de desempleo así de alta, etcétera..

Pero como lo han señalado bastantes personas mejor informadas, los libros de ciencias políticas son bastante claros en este punto: lo que importa no es el estado de la economía, sino la percepción de la tendencia. Si la economía parece estar mejorando, al presidente en funciones tiende a irle bien incluso si la economía sigue estando muy mal en términos absolutos.

Según ese estándar, el Sr. Obama está en una posición mucho mejor de lo que sugeriría la sabiduría convencional: la economía no está en auge, pero está creciendo, y el mercado laboral está moviéndose al costado en lugar de hacia abajo. No es el “Mañana en Estados Unidos” del Presidente Reagan (lo que refleja la distinta y más intratable naturaleza de la crisis de 2008 y sus repercusiones), pero no es el desastre político que pudiera imaginarse.

Pero espere, hay más: las elecciones no se deciden por el voto popular nacional, sino estado por estado. Y parece probable que estas elecciones se decidirán en la zona norte central industrial de Estados Unidos, Ohio en particular – una región que ha repuntado con fuerza.

A continuación una comparación que no he visto en otras partes: la tasa de desempleo en Ohio bajo dos administraciones, en el gráfico de esta página.

El desempleo seguía siendo muy alto en Ohio cuando Ronald Reagan hacía campaña de reelección. Pero estaba bajando, y la mayoría de la gente culpaba a la administración previa del aumento en el desempleo que había ocurrido antes.

Y podría decirse exactamente lo mismo en esta ocasión, con el toque extra de que gran parte de las buenas noticias se atribuyen al rescate automotriz que el Sr. Obama llevó a cabo de cara a una frenética oposición del Partido Republicano.

Ahora, los sentimientos nacionales también importan, y el Sr. Obama obviamente no puede basar su campaña en entusiasmo. Pero el punto clave es que el historial económico no le es tan malo en términos políticos; es suficiente, en particular, para que intente convertirlas en unas elecciones “de opción” para las que su oponente claramente no está listo.

Expectativas de inflación: una característica, no  una  falla.

Y ahora para algo completamente diferente: estoy un poco intrigado por el tono de un artículo reciente del Financial Times sobre cómo le está yendo hasta el momento a la nueva política de la Reserva Federal. El titulo es “U.S. Inflation Fears Rise After QE3”, y el autor parece implicar que el aumento en las tasas de equilibrio – la diferencia entre la tasa de interés de los bonos ordinarios y la de los bonos protegidos contra la inflación – es una señal de peligro (las tasas de equilibrio son un simple termómetro de la inflación esperada).

Al contrario, ese es el punto central del ejercicio. Durante casi 15 años, algunos hemos sostenido que los bancos centrales pueden ganar impulso incluso en una trampa de liquidez si pueden crear expectativas de que el dinero seguirá siendo barato luego que la economía se recupere, generando una inflación modestamente superior. Y eso es lo que supuestamente debe lograr la nueva táctica de la Fed.

El título correcto para ese artículo debió haber sido “QE3 Working So Far”.
 

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