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Me vuelvo una ortodoxia, yo solo

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Douglas Holtz-Eakin, un ex director de la Oficina Presupuestaria del Congreso durante la presidencia de George W. Bush, publicó recientemente una columna de opinión en The Guardian intitulada “We Have to Get U.S. Spending Under Control” que resulta triste y divertida.

 

La parte triste es ver llegar a esto al Sr. Holtz-Eakin. Hizo bien el trabajo de manejar la Oficina Congresional del Presupuesto, protegiéndola de influencia partidista y generando informes útiles para todos lados. Ahora, empero, está repitiendo como un loro la línea del partido, y ni siquiera parece estar esforzándose mucho.
 
Quiero decir, ¿todavía vende la austeridad expansiva en este punto?
 
La parte extraña es su descripción de la posición anti-austeridad como “ortodoxia erudita”. Guau. Apenas hace unos días los varios Joes – los comentaristas de TV Joe Scarborough, Joe Kernen, etc. – decían que estaba completamente solo, un “unicornio”, uno de tal vez tres o cuatro personas en todo el mundo que no piensan que el déficit sea el principal problema que enfrentamos. ¿Ahora formo parte de una ortodoxia?
 
Bueno, tal vez. Veamos a todos los eruditos que llaman a finalizar la austeridad y a aumentar el estímulo en importantes columnas de opinión y programas de TV. Estoy yo, y también está, bueno, también está Martin Wolf, del Financial Times.
 
Pero supongo que soy tan importante que yo solo formo una ortodoxia.
 
Macroeconomía de la era disco
 
Hubo otra cosa triste en ese artículo de Holtz-Eakin. Fue realmente decepcionante verlo sacar el viejo argumento de “las políticas keynesianas causaron estanflación”.
 
Sobra decir que es algo que escucho todo el tiempo. Pero normalmente viene de gente que tiene alguna excusa para tampoco saber
 
lo que significa keynesianismo o lo que realmente pasó en la década de 1970.
 
Entonces, lo que gente como yo hemos estado pidiendo es una actitud temporalmente relajada respecto a los déficits siempre que la economía siga deprimida y que la política monetaria se enfrente al límite inferior cero. ¿Eso qué tiene que ver con la década de 1970?
 
Bueno, aquí presento un gráfico con la proporción deuda/producto interno bruto (PIB).
 
Entonces, como puede ver, durante la década de 1970 Estados Unidos tenía un gasto deficitario que acumuló la deuda nacional, hasta que Ronald Reagan fue electo en 1980 y restauró la firmeza fiscal. Ah, pero espere: de hecho sucedió lo contrario.
 
La verdad es que independientemente de lo que alguien pudiera decir sobre la política económica de la década de 1970, no tuvo nada que ver con una política fiscal keynesiana – y no conllevó aumentar la deuda. La gente de la derecha tiende a usar “keynesiano” para decir “cosa liberal que no me gusta”, pero aparte de esa definición la década de 1970 no nos dice nada sobre las cuestiones que estamos discutiendo ahora. Se puede sostener que la política monetaria fue muy laxa, que la Fed fue muy expansiva en 1972 y que no se contrajo de cara a la inflación motivada por impactos del precio del petróleo. Pero otra vez, la idea de que esta experiencia tiene alguna relevancia con la política fiscal expansiva de cara a una trampa de liquidez es totalmente falsa.
 
Pero supongo que debía habérmelo esperado; después de todo, también es algo estándar sostener que los problemas de la década de 1970 de alguna forma demostraron que el Estado benefactor es la raíz de todos los males económicos, lo que similarmente tiene poco sentido.
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