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Latinoamérica en recuperación

Hay muchas noticias buenas en Latinoamérica. Después de seis años de desaceleración económica, que llegó hasta una contracción de más de 2% en la primera mitad de 2016, el crecimiento económico está acelerando y debería sobrepasar 1% en 2017 y 2% en 2018. Al mismo tiempo, la inflación (excepto en Venezuela y en Argentina) cae rápidamente desde su máximo de casi 8% a finales de 2015 hacia un 4% o menos este año. Esto da margen a la mayoría de bancos centrales para bajar las tasas de interés. 

Hay tres motores importantes en esta gran recuperación. En primer lugar, Latinoamérica se está beneficiando de un mayor crecimiento económico global. En segundo lugar, los precios de las materias primas han repuntado de forma significativa, ayudando a mejorar las balanzas fiscales y de déficit. En tercer lugar, las reformas estructurales (en especial en Brasil y en Argentina) han mejorado las perspectivas de crecimiento económico a más largo plazo.

La mayor economía de Latinoamérica, Brasil, es el mejor ejemplo de este éxito reciente. Su inflación cayó de más de 10% a menos de 5% y debe seguir cayendo. Su banco central está recortando agresivamente su política de tasas (debería alcanzar 9% a finales de 2017, desde 14,5% a principios de 2016 y 11,25% actualmente). En 2017, Brasil debería salir finalmente de una de sus peores recesiones, que duró más de dos años, con un crecimiento del PIB esperado cerca de 1% en 2017.

El problema es que las dinámicas económicas positivas son bien conocidas y, por tanto, la mayoría ya están descontadas. En 2016 el índice MSCI Latin America tuvo un retorno de más de 30% en US$. Y en el primer trimestre de 2017 le sumó otro 14%. 

Así pues, ¿cuáles podrían ser los factores que podrían sorprender a los mercados? Primero, si los precios de las materias primas siguen subiendo, habrá más ventajas para sus exportadores. Segundo, cualquier desviación de la situación global de liquidez en los mercados financieros y el camino de las políticas monetarias. 

Parece que el ritmo endurecido de la Fed se moderará, especialmente con el riesgo del retraso de la reforma fiscal en EE.UU. Con más rumores de tapering en el programa de compra de bonos del BCE, el dólar puede debilitarse, lo que sería positivo para los activos latinoamericanos. Tercero, cualquier cambio en el sentimiento hacia las políticas de Trump podría tener impacto. Pero de momento parece que estas preocupaciones se desvanecen, lo que es positivo (sobre todo para el peso mexicano). 

Finalmente, hay otro paso importante en las reformas en Brasil (pensiones) que podría ser un motor de rendimiento. También hay elecciones en Argentina y Chile que podrían ser un riesgo (no suele ser buena idea invertir antes de elecciones). Los países andinos son menos atractivos en general. Actualmente, aconsejaríamos a los inversores que se centraran en acciones brasileñas y en el peso mexicano.