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El despliegue de Colombia en España ha sido espectacular. La visita del presidente Juan Manuel Santos a España es una muestra más de las estrechas y crecientes relaciones que mantenemos ambos países. Es un viaje clave por tres razones. En primer lugar, el proceso de paz. Tras cinco décadas de conflicto, Colombia está en un momento crucial de su historia, y en España, nos sentimos muy cerca. Los ciudadanos de los dos países hemos sufrido la violencia y conocemos bien la importancia de la paz. Tanto es así que España impulsa, dentro de la Unión Europea, un fondo fiduciario de 35.000 millones de euros para ayudar a Colombia en este proceso.

La consecución de la paz puede ser un acontecimiento excepcional con un impacto gigantesco, tanto en la sociedad como la economía. Una positiva excepcionalidad que Fernando Quijano desgranó con la teoría del ‘cisne negro’ en un reciente artículo. He tenido la oportunidad de escuchar una frase excelente que resume la necesidad de generosidad y liderazgo en este momento “el exceso de justicia no permite la paz, pero  sin justicia no hay reconciliación”, explica Guillermo Fernández de Soto, director para Europa de CAF. Colombia va sin duda por el buen camino. Esto es lo que nos ha transmitido el presidente Santos y el embajador Fernando Carrillo, que está haciendo una labor excelente en España.

El viaje del presidente Santos representa también un apoyo a la creciente colaboración empresarial de ambos lados del Atlántico. Las recientes inversiones en España de Jaime Gilinsky en el Banco de Sabadell, o de la familia Santo Domingo en el ámbito inmobiliario, son dos ejemplos notorios de un flujo inversor que está creciendo y que ya es bidireccional. El presidente Santos ha venido acompañado de grandes empresarios colombianos. Hoy las visitas de Estado son una gran oportunidad de consolidar relaciones. La comisión empresarial es cada vez más importante como muestra del dinamismo del país y de la voluntad de incrementar relaciones. El nivel ha sido excelente.

Todo ello es un avance en el desarrollo del espacio empresarial iberoamericano. Tradicionalmente, las empresas españolas han sido grandes inversoras en América Latina, hasta el punto de que actualmente España es el tercer inversor en Colombia, por detrás de Estados Unidos y Panamá, con un stock de capital de unos 6.000 millones de euros (de ellos,  4.874 millones entre 1993 y 2011). Durante la llamada ‘década prodigiosa’, las multilatinas han saltado a España como plataforma de acceso a Europa. En una tercera fase, las empresas de ambos lados del Atlántico abordarán proyectos conjuntamente, lo que generará riqueza y desarrollo social.

Como decimos en España, Colombia “lo ha dado todo” y ha dejado una excelente imagen en Arco, la gran feria de arte, donde ha sido el país invitado. La imagen de dinamismo, vitalidad y potencial de Colombia ha quedado reforzadísima por este alarde de grandes talentos.

Los embajadores de Colombia en España juegan un papel clave en este acercamiento. El ex embajador Orlando Sardi de Lima, con su experiencia empresarial ayudó a convertir a Colombia en el país de moda entre los inversores españoles. Fernando Carrillo, el actual embajador. Gran jurista, con experiencia como ministro y en grandes proyectos iberoamericanos desde el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), nos ayuda a ver con  gran esperanza el proceso de paz, el dinamismo de la sociedad y la consolidación de los lazos empresariales.

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