Analistas 20/10/2020

TikTok y la nueva Guerra Fría

Hace 19 años, una desconocida empresa china fundada a finales de los 80 abrió su primera oficina en Alemania, con el fin de buscar clientes en el mercado de redes e infraestructura de telecomunicaciones, entonces dominado por multinacionales europeas. El año pasado, Huawei registró ventas por más de US$120.000 millones y, en poco menos de dos déca- das, se convirtió en el símbolo del salto tecnológico de China.

En los últimos meses, una aplicación frívola pero con 100 millones de usuarios en Estados Unidos (TikTok) y cada vez más popular entre los adolescentes occidentales, se convirtió en la obsesión del presidente Donald Trump, que amenazó con bloquearla, tal como ya ha sucedido con Huawei, cuya cercanía al gobierno chino siempre ha suscitado sospechas, y en un objetivo atractivo para compañías ajenas al mundo de las redes sociales para jóvenes (Microsoft, Oracle y WalMart), hasta ahora en manos de jugadores norteamericanos: Facebook y Google, con sus filiales; Twitter y Snapchat, entre otras.

Todos estos episodios son ejemplos de una nueva clase de guerra fría, como la llamó el Economist, y un reflejo de la desconfianza y la rivalidad entre Estados Unidos y China, por el predominio en el mundo de la tecnología, la información y los bits que, en los últimos años, desplazaron al petróleo como el recurso económico más valioso.

“Lo importante de TikTok no es la privacidad ni que sea chino. Es que no es estadounidense. Bienvenida la era del Internet post Silicon Valley”, dice el analista Benedict Evans.

“Detrás del lío sobre TikTok hay preguntas profundas: ¿Qué debemos hacer con la tecnología que proviene de países que tienen valores contrarios a los nuestros? ¿Y qué debería hacer Estados Unidos con respecto a un futuro en el que la tecnología se está volviendo menos estadounidense?”, dice Shira Ovide, del New York Times.

Pero, tal como quedó en claro con la amenaza de Trump de bloquear WeChat, en suspenso por la decisión de una jueza, la guerra fría seguirá escalando y podría suscitar represalias del otro lado afectando a Apple, que tiene una fuerte exposición en el mercado chino; Boeing, históricamente el mayor exportador de Estados Unidos; General Motors, Tesla o Ford, e incluso a los agricultores norteamericanos.

Detrás de WeChat está Tencent, uno de los tres gigantes de la nueva economía china -además del motor de búsquedas Baidu y Alibaba-, con inversiones en compañías norteamericanas como Activision Blizzard, Epic Games, Riot Games, Snap, Tesla y Uber.

Al trío hay que sumar jd.com, una empresa de comercio electrónico que cotiza en Nasdaq; Didi Chuxing; y ByteDance que controla a TikTok, y cuyo 40% pertenece a fondos de inversión de Estados Unidos.

Y aunque por ahora no está claro el futuro de TikTok, a pesar del anuncio de que Oracle y WalMart controlarían hasta 20% de una nueva filial, cuando ByteDance salga a la bolsa, la cuestión de fondo es si las democracias occidentales deben seguir el ejemplo de un Estado autoritario, o si llegó el momento de que ambas partes se sienten nuevamente a dialogar para reconstruir la confianza perdida, y evitar que esta nueva guerra fría le dé un golpe de gracia a la economía mundial.