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Juan María Robledo U.

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Miguel Gutiérrez Miembro de Juntas Directivas

Con una gran tristeza despedimos a una excelente persona, a un gran banquero y a un amigo sin igual. Hace muy pocos días, Juan María Robledo Uribe murió en Bogotá, de un infarto fulminante con escasos 75 años de edad.

Su partida inesperada nos separó de aquella persona quien con sus estudios, a fuerza de trabajo incesante, de compromiso sin par y de una inteligencia privilegiada, se convirtió en uno de los “MAESTROS” de los servicios financieros en el país.

Colaboró por más de 54 años en el Banco de Bogotá, en donde escaló desde auxiliar bancario hasta una de las posiciones más importantes y decisivas de esa institución financiera y, por qué no, de la banca colombiana en general.

Como parte de su trabajo, acompañó también a muchas otras organizaciones financieras dentro del denominado Grupo Aval, destacándose siempre por un compromiso total, por una capacidad de trabajo increíble y por una visión de negocios inigualable. Fue un jefe cercano y preocupado por sus colaboradores, con quienes departía de manera solidaria y siempre interesado en el futuro de ellos.

Juan María también fue un excelente miembro de familia, totalmente enamorado de su señora Gladys, comprometido con sus hijos Julián, Sandra y Laura, y más recientemente con sus nietos. Acompañaba también a sus hermanos, a sus primos y a sus familias respectivas, asesorando y ayudando a cada uno cuando la necesidad llegaba. Podría afirmar que siempre hubo un consejo y una palabra de aliento para cuando esto se necesitaba.

La palabra amistad significa, entre muchas definiciones, afecto personal, desinteresado y recíproco. Significa también cercanía, compañía y apoyo. Un amigo reparte sonrisas, abrazos y cariño; ofrece también un hombro en el cual llorar cuando se sufre y ofrece palabras de consuelo cuando estas se requieren.

Juan María fue un gran amigo, destacaremos de él, entre muchas de sus cualidades, su sinceridad, su honestidad, su pureza de espíritu, y su gran corazón.

En estos momentos en los cuales Colombia y el mundo están pasando por una prueba muy compleja por el efecto devastador de la pandemia del covid-19, se requieren personas obligadas con el país, con su desarrollo económico, con la recuperación del empleo, con la prosperidad de todos nosotros.

Mucha falta nos hará entonces esa gran persona quien, con las capacidades ya mencionadas y como lo comenté al principio de este escrito, se llamó Juan María Robledo Uribe.

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