Analistas

Las mujeres al poder

Todos hemos seguido con gran interés la campaña por las elecciones presidenciales de Estados Unidos este año. Ha sido una campaña atípica no solo por el personaje que es Donald Trump sino también, por ser la primera oportunidad de que el destino de la economía más grande del mundo quede en manos de una mujer. 

En la última década ha habido grandes avances hacia un mayor balance de poder entre géneros, claros ejemplos son Ángela Merkel y Christine Lagarde. Y ni hablar de Michelle Obama, quién como primera dama, ha sabido conquistar al mundo con su inteligencia, calidez, profesionalismo y honestidad; manteniendo el balance con su rol de madre y esposa.  Su discurso es inspirador pues ha logrado liderar dando ejemplo, sin demagogia.

En el sector de lujo, hay también gran concentración de poder en los hombres. En 2010, Ethics & Boards en un estudio de 33 compañías de lujo encontró que en promedio solo 25% de los miembros de las juntas directivas eran mujeres, solo 4 empresas tenían 40% de directores femeninos e incluso, algunas no tenían ninguna a pesar de que 85% de la audiencia de estas marcas la constituyen mujeres. 

Hay, sin embargo, un marcado interés por alinearse con su audiencia e incluir una perspectiva femenina en su estrategia y dirección para hablarle al corazón, la mente y las billeteras de sus clientas. Los resultados son claros: mientras que en la Fortune 500 apenas 4,6% de los CEO son mujeres, dentro de las 100 empresas más grandes de lujo 14% estaban lideradas por mujeres en 2014, según un estudio de DLG Intelligence. Las más poderosas entre ellas son Miuccia Prada co-CEO de Prada Group y Delphine Arnault directora y vicepresidente ejecutiva de Louis Vuitton. 

La tendencia se ve en diferentes escenarios, tanto en marcas establecidas como la transformación de Saint Lauren liderada por Francesca Bellettini y el renacimiento de Burberry, bajo la dirección de Angela Ahrendts (hoy en día vicepresidente de retail de Apple Inc). Ejemplos no nos faltan de emprendedoras exitosas, Tory Burch quien fundó su marca en el 2004 y ya en el 2014, pasó el billón de dólares en ventas o la visionaria Natalie Massenet que creó el primer portal de moda de lujo Net-a-Porter en 1998.  

La nueva realidad es resultado de un esfuerzo deliberado de los conglomerados de lujo por redefinir el futuro.  En el 2010, Lvmh, líder del lujo mundial y dueño de más de 70 marcas incluyendo Louis Vuitton y Moët & Chandon, realizó un estudio que reveló que, si bien las mujeres constituían la gran mayoría de su fuerza laboral, no lograban subir en la jerarquía organizacional. Las causas eran varias, había tanto factores internos, tradiciones machistas e incluso, la resistencia de las mismas mujeres a asumir cargos más senior. Lanzan entonces “elles VMH” un programa diseñado a atraer, desarrollar, incentivar, retener y promover talento femenino. Luego de 5 años las mujeres en posiciones directivas del grupo habían incrementado de 26% a 38%, creando un sentido de comunidad entre ellas gracias a herramientas como análisis rigurosos del avance jerárquico de sus empleadas, capacitación focalizada y networking. 

Algunos expertos aseguran que una mujer en el poder es más eficiente que un hombre por la capacidad de realizar múltiples tareas de manera simultánea, y además, logra establecer un vínculo emocional más cercano con su equipo. Un estudio del año 2014 de las empresas Fortune 500 (Anita Borg Institute) concluyó que las empresas con 3 o más directores mujeres tiene un Roic 66% mayor y unos ingresos 42% por encima que aquellas con menos.

La muestra ha sido pequeña, no creo que un género sea mejor que otro, lo que sí es claro es que hay gran parte de la población subutilizada, o acaso ¿cuántas mujeres tiene su empresa en cargos directivos? Sea quien sea, el líder de una empresa, mujer u hombre, debe estar alineado con sus clientes y entender a fondo la dinámica de su sector.  Esta nueva era traerá nuevos aprendizajes tanto de liderazgo como de género, ¡a tomar nota!