Analistas

¿Problema o solución?

En muchos países, las llantas viejas lejos de convertirse en un problema para la población se han constituido en soluciones que bien aprovechadas hacen aportes a diferentes sectores de la economía. Básicamente las llantas viejas tienen tres componentes como son: los hilos de acero, la lona y el caucho. Cada uno de estos productos pueden ser utilizados recuperando el acero para múltiples usos industriales, usando la lona como combustible en las cementeras, y el caucho como asfalto, en la construcción de campos deportivos, como también en la elaboración de tapetes y parques infantiles. 

Así las cosas, lejos de ser un problema, las llamadas llantas usadas, si se tienen los conocimientos y la política de aprovechamiento de estos elementos, podríamos perfectamente utilizarlas en todos los sectores de nuestra economía, para ello es necesario dar a conocer sus usos y aplicaciones y crear redes de acopio y procesos de separación de sus componentes. Es responsabilidad de los importadores de llantas y de los productores velar por que al final de la vida útil de las llantas como tales, se les de el tratamiento que sus características nos ofrecen para su futura utilización y de hecho evitar lo que hoy en día constituye un atentado contra la naturaleza y lo más importante, contra la salud de los colombianos. 

Un modelo de acopio adecuado acompañado de la tecnología que permita separar sus tres elementos nos permitiría dar soluciones en los campos mencionados anteriormente. Las ventajas de usarlo como combustible nos indican que así evitaríamos muchos otros elementos derivados del petróleo que hoy en día constituyen su fuente de abastecimiento. Su utilización en campos deportivos, en piso seguro y blando en los juegos infantiles, constituyen elementos de seguridad para los niños que, hoy en día están sometidos a los pisos irregulares y con materiales poco amables para su seguridad. 

El gran desafío que tenemos frente a las obras de infraestructura, al utilizar el caucho como asfalto, habida cuenta que tenemos la producción tradicional del asfalto, es otro aporte no menos importante de las llantas. Su uso como materia básica para elaborar tapetes para oficinas y residencias es otro elemento no menos despreciable en la utilización y recuperación de este elemento. En el fondo, es reutilizar las materias que en su momento sirvieron para la fabricación de estos elementos básicos para el transporte. 

En Colombia, ya tenemos algunos ejemplos probados de sus beneficios y el ejemplo en otros países así no lo indica. Debemos iniciar lo más pronto posible este proceso de recuperación que tiene como resultado un gran beneficio para nuestra naturaleza, nuestra población y nuestra economía. Debemos actuar con prontitud y con responsabilidad frente a la idea de que las llantas usadas son un cáncer y por contrario, vender la idea que son elementos recuperables, necesarios, en la fabricación en los diferentes campos que hemos indicado. 

De iniciar un proyecto de esta magnitud es indiscutible la cantidad de puestos de trabajo que se generarían en diferentes sectores y lo más importante la eliminación del daño ambiental que están causando en la sociedad y atentando contra la salud de los ciudadanos.  

El sector público y el sector privado, son los responsables de llevar a cabo un proyecto de esta naturaleza y por todos los medios indicar que no son un problema sino una solución para nuestra sociedad y tienen una bella y excelente oportunidad para atender esta urgente necesidad.