Analistas

Las proyecciones del FMI

El martes de esta semana el FMI publicó una nueva versión de sus Perspectivas de la Economía Global. Como siempre, el reporte es una guía útil para calibrar cómo nos vemos desde afuera y cómo nos comparamos frente a otros países en la región y si podemos aprender algo de la forma en que otros han reaccionado al cambio de vientos recientes en los precios de las materias primas. 

Lo primero que hay que destacar es que la economía colombiana crece muy por encima del promedio de la región. Mientras toda América Latina y el Caribe decrecerá este año en medio punto porcentual, el FMI apunta a que Colombia aumente su economía en 2,5%. Y para el año entrante, mientras la región crecerá 1,5%, nuestra tasa será del doble. 

Lo segundo que queda claro es que los vecinos con los que solíamos comerciar intensamente están en precaria situación. Venezuela y Ecuador, que hace menos de una década absorbían más de la quinta parte de nuestras exportaciones, presentarán en 2016 y 2017 caídas en su ingreso cercanas a 12% y 9%, respectivamente. Una debacle con efectos en nuestra economía teniendo en cuenta que aún absorben 8% de nuestras ventas externas. 

La tercera noticia, quizás la más preocupante, es el andar de Brasil. El FMI apunta que la caída de 2015, que fue de 3,8%, se repetirá en 2016 y en el siguiente año la economía se estancará. Ese andar de la economía más importante de Suramérica es motivo de serias preocupaciones para el resto, especialmente, si la inestabilidad política paraliza las acciones gubernamentales y ahuyenta la inversión, empeorando el panorama.

La cuarta noticia se refiere a las grandes disparidades en el frente de inflación. El patito feo es de nuevo Venezuela con cifras de incrementos en precios de más de 700% este año y 2.200% el entrante. Descontando a Argentina, queda luego un combo de países entre los que nos contamos que tendremos incrementos en los precios de entre 5% y 10%. En ese combo nos hacen compañía Brasil y varias economías pequeñas de la región. Luego están las economías con inflación baja, cercana a la meta colombiana de 3%, entre las que se cuentan México, Perú y Chile, entre otras. Y el cuarto grupo son las economías dolarizadas de la región, Panamá, El Salvador y Ecuador,  acercándose peligrosamente a tasas de inflación nulas. 

Y en frente de inflación, a falta de meta de inflación del Banco de la República para 2016, tenemos el pronóstico del FMI: acabaremos el año con un incremento en precios de 5,3%. Para cumplir con ese pronóstico del FMI se requiere que en los tres trimestres restantes la inflación se desinfle en 3 puntos. El Banrep, sospecho, se daría por bien servido si al final del período llega a ese destino considerando que a marzo la inflación interanual es de casi 8%.

Por último, el asterisco que nos acompaña desde hace meses: en el déficit de cuenta corriente, seguimos siendo la economía grande de la región con las cifras más preocupantes en ese apartado. El FMI cree que en 2016 ese exceso de gasto respecto a la producción será de 6 puntos del PIB. Ese dato triplica el de Brasil, Chile y México y duplica el del Perú. En ese frente, como bien lo saben el Gobierno, el Banrep y los mercados, la tarea la empezamos pero no está hecha.

En resumen: vamos en el lote de líderes en cuanto a crecimiento, en el grupo mediocre en inflación y con matrícula condicional en el déficit externo. Nada muy distinto a como cerramos 2015.