Analistas

El 9 de abril

William Easterly, profesor de la Universidad de Nueva York, publicó en 2014 un fascinante libro titulado “La tiranía de los expertos”, un recorrido por la lucha global contra la pobreza en el último siglo. Easterly argumenta que la preocupación de Occidente por las falencias materiales de los pobres del mundo con frecuencia lo ha llevado a olvidar los derechos de esa población. En su opinión, la pobreza ha sido vista como un problema técnico que requiere simplemente dar con el experto apropiado para que formule una receta para solucionarla. Sin embargo, la lucha contra la pobreza global ha ignorado que los problemas que trata de solucionar suelen tener origen en la opresión política y económica a esos segmentos de la población. 

Las recetas que ignoren esa opresión están destinadas a fracasar. El libro tiene una crítica ácida a muchas ONG y al Banco Mundial que desde mediados del siglo pasado ha enviado misiones y financiado proyectos de desarrollo en países cuyos gobiernos pisotean los derechos económicos y políticos de sus ciudadanos. 

El libro cuenta la historia de cómo estos asesores globales en desarrollo económico terminaron por cerrar el ojo que vigilaba si los derechos de los pobres eran respetados. Esa historia, según Easterly, se cimentó en Bogotá el 9 de abril de 1948. En su opinión, tres cosas ocurrieron en Bogotá ese día que cambiarían la historia del desarrollo económico, la historia de Colombia y la historia de la guerra fría. La primera la conocemos bien: ese día fue asesinado en Bogotá Jorge Eliécer Gaitán, se desataría el Bogotazo y entraríamos en los años oscuros de La Violencia. 

La segunda, es la reunión que sostuvieron el 9 de abril el presidente colombiano, Mariano Ospina Pérez, y el del Banco Mundial, John McCloy. Éste le propuso a Ospina enviar una misión de expertos a Colombia en un plan piloto del recientemente creado Banco Mundial que se enfocaría en promover el desarrollo del tercer mundo. Ospina aceptó y McCloy envió al año siguiente a catorce expertos comandados por Lauchlin Currie, antiguo asesor del presidente Roosevelt. Las recomendaciones de la misión dieron origen al Departamento de Planeación Nacional del cual Currie fue asesor. La paradoja que destaca Easterly es que buena parte del trabajo de la misión se llevó a cabo durante el gobierno de Laureano y la dictadura militar, un periodo oscuro en términos de democracia y respeto por las libertades políticas de los colombianos. 

¿Por qué se hizo el Banco Mundial el de la vista gorda con las libertades políticas y económicas de los colombianos en su misión piloto? Easterly argumenta que un tercer elemento de ese 9 de abril explica esa aproximación: ese día, George Marshall, el secretario de Estado de EE.UU., estaba en Bogotá para inaugurar la conferencia que daría origen a la Organización de Estados Americanos, el instrumento multilateral que sembraría las alianzas de Estados Unidos con la región para luchar contra el comunismo. Así, el Banco Mundial con su sombrero humanitario y su interés por reducir la pobreza, dirigiría sus créditos a países donde los regímenes, sin importar si eran democráticos o no, sirvieran en la batalla global contra el comunismo. 

Según Easterly así nació un nueve de abril en Bogotá la tiranía de los expertos, la noción de que la pobreza se puede borrar desde el gobierno siguiendo los consejos de los expertos y sin importar si éste se adhiere a principios democráticos y defiende las libertades de sus ciudadanos.