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El mundo invertirá cerca de siete trillones de dólares en infraestructura de inteligencia artificial antes de 2030. Los data centers -la columna vertebral física de esa inversión- consumirán el doble de electricidad que hoy.
Pero los desarrolladores más sofisticados del planeta ya no buscan simplemente un predio con conexión a la red: buscan energía firme, limpia y estructurada desde el origen. En mercados como Irlanda o el Reino Unido, donde las redes de transmisión no dan más, los reguladores están exigiendo que los grandes campus generen su propia electricidad.
El surgimiento de la infraestructura digital como nuevo gran consumidor de energía implica que la autogeneración remota dejó de ser una opción técnica y debe convertirse en política energética de Estado.
Colombia tiene algo que pocos países pueden ofrecer simultáneamente: recurso renovable en abundancia, fibra submarina con conexión directa a Miami, altiplanos que reducen costos de enfriamiento y -ahora, con la Resolución CREG 101 099 de 2026- un marco de autogeneración remota que, bien implementado y masificado, permitirá estructurar suministros dedicados para demandas industriales intensivas como los data centers. Elon Musk, por ejemplo, publicó en X su interés en encontrar nuevos países donde ubicar sus desarrollos tecnológicos, y el gobernador Rendón le ofreció ubicarse en Antioquia.
Y tiene razón. Colombia no llega tarde a esta conversación. Llegó justo a tiempo, pero ahora debe saber cómo actuar para capitalizar esta significativa oportunidad.
La monetización de las ventajas que tenemos no es automática. El capital que financia un campus de 500 megavatios no se mueve por potencial: se mueve por certeza regulatoria verificable. Cada proyecto de esta naturaleza que se intente desarrollar en Colombia tendrá que analizar su mapa de viabilidad en diferentes aspectos y, entre ellos, el regulatorio: ¿permite la regulación este esquema de suministro? ¿Cuál es la opción regulatoria adecuada? ¿Es posible autogenerar energía donde resulte más eficiente y consumirla donde deban estar los servidores? ¿La energía de los data centers puede ser provista por un vinculado económico? ¿Es posible usar la red pública para este efecto?
Ese costo de incertidumbre -invisible en los presupuestos, determinante en las decisiones- puede terminar desviando el capital que podría invertirse aquí hacia Chile o Brasil.
Para contribuir a reducir esa fricción en los aspectos regulatorios, creamos Tamiz | by AMC Principal: la primera aplicación de screening regulatorio diseñada para facilitar a usuarios, prestadores de servicios públicos y autoridades una implementación sistemática, replicable y masiva de esquemas como la autogeneración remota, los cuales facilitarán el posicionamiento del país como proveedor de energía para IA y data centers en Latam. Mientras en el país seguimos construyendo herramientas que ofrezcan certeza sobre los demás aspectos de desarrollo, debemos poner en el centro de la agenda de política energética todo lo necesario para capitalizar el enorme potencial que tiene Colombia para convertirse en el hub de infraestructura digital de América Latina.
Tenemos los recursos naturales y una regulación base. Lo que necesitamos ahora es que la autogeneración remota se implemente a la velocidad, con la precisión y en la dimensión que el nuevo mercado de infraestructura digital requiere.
La próxima década decidirá qué países supieron leer la transición energética como oportunidad económica y cuáles la gestionaron apenas como problema de suministro. Esta ventana se llama ahora infraestructura para IA, pero no será indefinida.