Analistas 27/10/2020

¿Dónde vamos a vivir?

Si la crisis de 2008 se llamó ‘La Gran Recesión’, crecen las voces que apoyan la idea de que al momento que estamos viviendo se le llame ‘El Gran Reinicio’ (The Great Reset). El tiempo que ha durado, pero sobre todo la incertidumbre que hoy tenemos frente a lo que ocurrirá en el futuro, nos hace pensar que cuando todo esto pase, tendremos que comenzar de cero en muchos aspectos de nuestra vida. Habrá nuevas reglas y también nuevas necesidades.

Y quizás uno de los sectores en los que más se vivirá esta sensación de ‘reinicio’ será en el mundo de la propiedad raíz.

Según un estudio publicado por la plataforma Zillow, 2,7 millones de adultos en Estados Unidos regresaron a vivir con sus padres o abuelos entre marzo y mayo de este año, alcanzando máximos históricos. El ‘reset’ al que nos enfrentamos puede ser de nuevas estructuras de hogares, quizás más multi-generacionales, resultado de la imposibilidad de muchos adultos de costear una vida independiente. Pero, además, la inestabilidad económica en la que quedaremos ahuyentará aún más a los jóvenes a buscar créditos hipotecarios que impliquen compromisos que duran más allá de una o dos décadas.

Pero si algo nos ha enseñado la pandemia es que el trabajo remoto es una opción para un grupo significativo de profesionales en todo el mundo. Si por años, los problemas de movilidad de las ciudades nos pusieron a buscar nuestra vivienda lo más cerca posible del trabajo, la tendencia que vemos ahora parece indicarnos todo lo contrario.

La famosa revista Architectural Digest publicó recientemente las tendencias de la propiedad raíz y la primera de ellas señala que los compradores están rompiendo los lazos con las ciudades y buscando “más espacio y más privacidad en los suburbios y en el campo”.

Estamos viendo surgir el interés por lo local y las comunidades. Hoy, el criterio de búsqueda que más crece a la hora de seleccionar una vivienda son los servicios como tiendas o locales que pueden accederse caminando. Pero el concepto que va a marcar el futuro de la propiedad raíz será la flexibilidad. Crecen los ciudadanos que no se quieren amarrar a una única vivienda y que quieren ser más líquidos en su aproximación a los espacios.

En Estados Unidos están creciendo emprendimientos como June Homes que ofrecen apartamentos listos para habitar o compartir con un pago único que incluye todos los servicios y con contratos flexibles. Veremos crecer aún más los espacios de ‘co-living’ que ya florecían antes del coronavirus y que permiten compartir espacios de vivienda, entretenimiento y trabajo.

La idea de tener una vivienda como el espacio para toda la vida ya no tiene ningún sentido. La incertidumbre que nos dejará esta pandemia y la sensación de que un fenómeno como este pueda repetirse cada tanto, nos marcará por generaciones. Si algo necesitaremos será la movilidad del caracol que, con un ligero equipaje, pueda mudarse para comenzar una nueva relación, vivir en otra zona u optar por un espacio más amplio sin más interés que el deseo permanente de vivir mejor.