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Innovar para ser sostenibles

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Juan Carlos Trujillo Gerente General de P&G para Pacífico: Colombia, Chile y Perú

“Innovar” es una de las palabras que más escuchamos al hablar de hacer negocios. Se dice que la compañía que no innova muere rápidamente en un mercado tan competitivo, esto es más relevante en un mundo de disrupción como en el que vivimos hoy en donde rápidamente te cambian tu modelo de negocio como paso con la llegada de Uber, Airbnb, etc. Innovar para ganar precisamente es algo que hemos entendido muy bien en Procter & Gamble (P&G) desde nuestros comienzos hace más de 180 años.

Ahora bien, ¿cómo implementar exitosamente la innovación en los negocios? En primer lugar, se debe partir por lo que cada empresa entiende como innovación para así tener claridad sobre cuál es su propósito. Por ejemplo, en P&G entendemos que la innovación tiene que resolver un problema en la vida de nuestros consumidores, satisfacer sus necesidades y hacer su vida más fácil. Nos debemos a ellos, de manera que cualquier esfuerzo que realicemos en torno a la innovación debe ser centrado en mejorar la vida de las personas. No se trata de hablar de innovar por innovar. Para nosotros, la innovación impulsa de manera sostenible el crecimiento y la creación de valor para los consumidores, clientes, accionistas y todos quienes trabajamos en P&G, y esto lo hacemos en todas las áreas del negocio. Hacemos innovación de productos, de modelo de negocio, de marca y venta, en el mercadeo, en las comunicaciones, innovación de cadena de suministro, servicio o proceso de trabajo, e innovación de sistema, por nombrar algunos ejemplos. Todavía muchas empresas piensan que la mayor innovación debe venir del producto y cada vez más el impacto es mas grande si innovamos en otras áreas.

En segundo lugar, la innovación debe resolver un problema; esta es la diferencia entre enamorarse del problema, versus enamorarse de una solución en particular y, luego, hacerla calzar a la fuerza bajo la bandera de la innovación. Cuando esto sucede, no estamos haciendo acciones innovadoras que aporten a la sostenibilidad del negocio. Finalmente, para que la innovación se dé exitosamente, se debe ejecutar con excelencia, pues la concepción de la idea es únicamente una porción -importante, pero insuficiente en sí misma- del proceso de innovación. En nuestra compañía, por ejemplo, estamos cambiando dramáticamente la manera en la que nos aproximamos a esta tarea apuntando a reducir el tiempo entre el momento en el que tenemos una idea y el tiempo en el que la ponemos frente a nuestros consumidores, idealmente en horas.

Asimismo, se debe reconocer que la ejecución de estos proyectos innovadores está retando a las empresas a repensar las habilidades que deben tener los empleados y las alianzas que se requieren para acelerar la innovación, ya que muchas de las soluciones a los problemas bien planteados no necesariamente se podrán ejecutar con los recursos internos sino con tecnología y habilidades que, algunas veces, viene de otros lugares. Saber moverse en ese ecosistema de innovación se vuelve clave, tener las habilidades correctas para saber cuándo y cómo usar este ecosistema es hoy una habilidad fundamental de cualquier gerente.

La innovación puede ser un gran aliado al hacer negocios si lo hacemos de forma adecuada, teniendo propósitos, beneficios y formas de implementación claros. Estar a la vanguardia en el mercado al implementar estrategias de innovación no solo nos permite hacer negocios sostenibles sino, también, ser competitivos en el creciente mercado.

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