Analistas

El negocio, una obra original

No existen momentos para brillar, se debe ser único todo el tiempo, ese es el factor determinante para saber qué tan preparados estamos para desarrollar una gran idea y convertirlo en un proyecto exitoso. 

Se debe entender que ser diferentes, hacer cosas innovadoras, ser creativos, constantes, positivos, soñadores, pero sobre todo realistas, es el camino correcto para llegar al éxito con identidad. 

Equilibrar la vida laboral, los negocios, la familia y el desarrollo personal es como hacer arte frente al lienzo. Cuando un artista se enfrenta al lienzo empieza una dinámica de equilibrio, en donde el control, la espontaneidad y la creatividad deben bailar juntos al compás del pincel. 

Tal como la sucede en el proceso de crear una obra de arte, para lograr desarrollar un negocio exitoso,  el líder debe descubrir el balance perfecto. 

Existen dos caminos para lograr ese balance, en primero en el que la familia juega un papel fundamental en la construcción del equilibrio y la misión del “jefe” se transforma para proteger y enseñar lo que, a su juicio, sea el mejor camino; los hijos futuros líderes del negocio, deberán elegir con libertad lo que sea conveniente.

El otro camino está enfocado directamente al entorno laboral, nuestro negocio, que no deberíamos llamar “trabajo”, este calificativo convierte este arte de crear y construir en una obligación, en una tarea difícil que eclipsa la verdadera esencia: el reto. 

El gran reto que enfrentamos todos los días de crear y desarrollar empresa,  debemos manejarlo como una obra de arte en búsqueda constante de balance en color y armonía, una condición que la hará única, que posiblemente podría ser imitada pero inigualable en su proceso de creación: tu obra será entonces original y reconocida. 

Ninguna obra de arte es posible sin herramientas, sin el equipo adecuado para lograr un trabajo de calidad y diferente a los demás. 

Tal como sucede en el arte, un artista en la cancha debe seleccionar el equipo, explorar las habilidades de las herramientas y convertir sus talentos en el motor que impulsa el desarrollo de un logro. 

Cuando me preguntan cuál es el balance perfecto para lograr la efectividad de mis equipos de trabajo, digo sin dudar que se trata de un equipo de fútbol con una estrategia desarrollada como una obra de arte.

 Además de la pareja, la familia, los hijos y los nietos, que resultan parte fundamental de la motivación de director técnico, el equipo con el que jugamos todo los días está conformada por los líderes del negocios, cada uno ocupa un lugar indispensable en la cancha.

Cerca de cuatro defensas compuestas por el director Jurídico, el director financiero, el director de planeación y el director de operaciones; al medio campo jugamos con el director administrativo y el gerente general, y en la delantera con los cuatro comerciales líderes, a su vez, de sus propios equipos. 

Convirtamos y creámonos artistas de nuestros retos y directores técnicos de nuestros partidos, démosle color, equilibrio y buen balance a nuestras vidas. ¡Seamos artistas y seamos goleadores!