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Los glotones

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La elección del Contralor General de la Nación – que estrenó nuevo procedimiento-, dejó en claro que se está todavía muy lejos de erradicar el clientelismo, la voracidad burocrática y el oportunismo desmedido por la “mermelada” de los jefes políticos, llámense expresidentes o jefes de partidos.
Los expresidentes Álvaro Uribe, César Gaviria y Andrés Pastrana, ni se inmutaron frente a su pasado de rencores, acusaciones, golpes bajos, calificativos de bajo mundo, para aparecer en una foto sonrientes y como viejos compadres anunciar que serían los redentores para que el presidente Duque tenga gobernabilidad.

Qué lejos de la realidad. Como los glotones, que no calman su saciedad con la comida, los tres tenores de la famosa cumbre de expresidentes solo los une una razón en común: la “mermelada”. La voracidad por puestos y puestos a cambio de mover sus fichas en el Senado y la Cámara. ¿Será que al expresidente César Gaviria no le dará al menos un poquito de pena ajena al cumplirse 29 años del magnicidio de Luis Carlos Galán que entregó su vida porque jamas cedió ante esa combinación siniestra de narcos y congresistas? Hoy los hijos de Galán, asombrados por la voracidad clientelista de Gaviria decidieron alejarse del exmandatario.

Gaviria encarna al jefe político que se mueve como pez en el agua a cambio de puestos. En las pasadas elecciones llevó al Partido Liberal al ostracismo por esa glotonería burocrática que no le acaba de saciar. No contento con la cantidad de “mermelada” que recibió del gobierno de Juan Manuel Santos, terminó en las huestes del Centro Democrático, el partido del eterno presidente a quien Gaviria unos meses atrás lo llenó públicamente de improperios. Ahora le echa el brazo por encima del hombro a su nuevo mejor amigo en busca de recibir una buena tajada burocracia del partido de gobierno. Uribe, que el efecto teflón lo ha mantenido como el Presidente Eterno, poco o nada le importó lo que expresaron más de ocho millones de colombianos en la pasadas elecciones hastiados de la corrupción y la politiquería y buscaron una alternativa diferente. Por encima de los resultados de la Universidad Industrial de Santander, que fue designada para hacer las pruebas de los aspirantes a la Contraloría y que dejó constancia que la evaluación de la hoja de vida de José Félix Lafaurie no era la mejor, el expresidente puso en marcha su aplanadora política para que el Congreso le diera el voto a su candidato. Cuando se trata de voracidad y glotonería por puestos, no podía faltar el excandidato German Vargas Lleras que trató de venderle al país una candidatura hacia la Casa de Nariño a través de firmas de ciudadanos, que según él están hastiados de las prácticas clientelistas de los políticos. Cuando se le creía “muerto políticamente” resucitó ungido de nuevo como jefe de Cambio Radical. El mismo partido que ha estado en el ojo del huracán por los avales a candidatos al Congreso con hojas de vida que parecen más prontuarios. No podía dejar pasar la oportunidad. Ahora anda de gran parcero de Roy Barreras, ¡quién lo creyera!.. en busca de una coalición política, determinante para la gobernabilidad de Duque. Cuando se trata de clientelismo todo vale….

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