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La prima media es mejor

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Se ha abierto la discusión sobre las bondades del régimen de prima media frente al de ahorro individual. Mientras Asofondos insiste en la conveniencia del ahorro individual, la Universidad Nacional se inclina por las ventajas de la prima media. Existen diferencias cualitativas en la naturaleza de cada una de las opciones que deben ser tenidas en cuenta. Los principios fundantes son distintos. En prima media: el joven de hoy financia al viejo de hoy. Y en ahorro individual: el joven de hoy financia su pensión de mañana.

Las diferencias entre los dos sistemas se pueden entender a partir de la solidaridad y de la incertidumbre. Mientras que la prima media es solidaria y cierta, el ahorro individual no es solidario y, además, es incierto.

La prima media mantiene la solidaridad que ha sido característica de los sistemas de seguridad social en el mundo. Las personas que están en la vida laboral activa contribuyen a un fondo que alimenta las pensiones de quienes ya dejaron de trabajar. En cada momento del tiempo, la contribución de los jóvenes de hoy es la fuente de la financiación de los viejos de hoy. El principio de solidaridad opera bien siempre y cuando no se cometan los abusos que ya conocemos. 

No es correcto que una persona pocos días antes de pensionarse se haga nombrar en un puesto con régimen de excepción, que le modifica radicalmente su mesada. Estos comportamientos excepcionales no se pueden generalizar hasta el punto de desvirtuar la solidaridad inherente al régimen de prima media. En el régimen de ahorro individual no hay solidaridad. Cada individuo, de manera aislada, se somete al albur de los mercados financieros.

La segunda diferencia tiene que ver con la certeza. En el régimen de prima media la persona sabe cuánto será su pensión, de acuerdo con las semanas de cotización y el ingreso base de liquidación. El ahorro individual, por el contrario, conlleva todas las incertidumbres de los mercados financieros. Nadie sabe qué va a pasar el año entrante. El desplome de las bolsas siempre es una eventualidad posible. Y durante 25 años que es el período durante el cual una persona ahorra para la pensión, pueden suceder muchas cosas. Utilizo el término incertidumbre y no riesgo. La incertidumbre, siguiendo la definición que propuso Knight desde los años veinte, es el desconocimiento total del futuro. 

Cuando hay incertidumbre no es posible construir funciones de probabilidad. El riesgo, en cambio, sí admite los cálculos de probabilidad. En las estimaciones que hacen los fondos de pensiones del valor futuro de la pensión hacen tres supuestos. El primero es una rentabilidad positiva durante los 25 años. El segundo es la estabilidad de los mercados financieros. Y el tercero es la ausencia de incertidumbre. Los cálculos se realizan suponiendo que existe certeza probabilística. Desde la perspectiva de los fondos privados de pensiones, es evidente que se transmita un mensaje de seguridad, y se le diga a los ahorradores que vivimos en un mundo de certeza y que la rentabilidad de los ahorros siempre será positiva.

En el régimen de prima media la incertidumbre del futuro no existe porque los dineros del joven de hoy se transfieren inmediatamente al viejo de hoy. Dadas las ventajas intrínsecas del régimen de prima media, es un error menospreciarlo. Los anuncios de rentabilidades mayores en el régimen de ahorro individual tienen un grave inconveniente: nadie sabe lo que pasará con los mercados financieros. Allí, como decía Keynes, predomina la incertidumbre y no hay certezas.
 

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