Analistas

Panorama no tan ‘crudo’

En la reunión del miércoles pasado en Viena, Austria, los miembros de la Organización de Paises Exportadores de Petróleo OPEP, decidieron fijar una menor cuota de producción para el mercado en 2017. La decisión, que no fue nada fácil de tomar, eventualmente deja un panorama de hasta 32,5 millones de barriles diarios a partir del 1 de enero de 2017. Comparativamente hablando, la OPEP entonces afecta el mercado al retirar 1,2 millones de barriles diarios con respecto a las cifras de octubre de 2016. Como la OPEP no representa la totalidad del mercado, el acuerdo está sujeto a la reducción de 600 mil barriles en países claves que no son miembros de la OPEP. Rusia, por ejemplo, confirmó que va a reducir 300 mil barriles y otros países también se han comprometido, a disminuir sus volúmenes. En el caso de Arabia Saudita, que es el país que reducirá la mayor parte, se supone un recorte de hasta 486 mil barriles diarios. 

El vocero ante los medios resulto esta vez el ministro de Petróleo de Arabia Saudita, Jalid Al-Falih, que dio unas declaraciones muy cortas dejando poco espacio para la ambigüedad o especulación una vez finalizada la conferencia 171 del cartel. Los precios reaccionaron de inmediato, y en el caso de las referencias WTI y Brent hubo aumentos en los mercados de hasta 9%. En el terreno de los promedios, se logra llegar nuevamente a un precio por barril de aproximadamente 50 dólares WTI, con una ligera expectativa al alza para algunos picos en el año entrante. Hay analistas expertos en esa industria que ya proyectan nuevamente los precios en el rango de $60 a %70 dólares en las mejores temporadas de 2017.  

Además del recorte de volumen, también hay cierta incertidumbre por las políticas que va a adoptar el recién electo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien, durante la campaña, y en anteriores ocasiones ha hablado del tema petróleo dentro de su discurso de “hacer a América grande otra vez”. El efecto inmediato de este nuevo precio sobre $50 es que las compañías que exploran en el mundo nuevamente van a ver como viable, financieramente hablando, el camino del cuestionado “fracking”. El desequilibrio en volumen mundial entre oferta y demanda de petróleo que generó en su momento Estados Unidos, se debió principalmente al aumento desbordado de proyectos que utilizaban la tecnología fracking. De la caída de los precios de los últimos dos años, fue víctima Colombia, y hoy por hoy es el argumento principal para los ajustes financieros y necesidad de Reforma Tributaria Estructural en el Estado. 

Para los expertos, con este nuevo precio, durante el segundo semestre del año entrante el mercado ya tendría un equilibrio y la volatilidad tenderá a disminuir. Esto es una gran noticia para Ecopetrol y las otras empresas petroleras que operan en nuestro país. Para las cuentas del Ministro Mauricio Cárdenas también, ya que el presupuesto general se hizo con un precio de barril inferior y seguramente a lo largo del año se generarán unos ingresos para el país adicionales a los planificados inicialmente.  

Como efecto secundario las monedas que tienen comportamiento atado o correlacionado con el precio del petróleo tendrán movimientos mucho menos dramáticos. El dólar canadiense, el Yen de Japón y el mismo dólar norteamericano van a tener menos movimientos bruscos, aunque desde ya si podemos esperar una mayor devaluación para nuestro triste peso colombiano. Con la reducción de la OPEP, podemos tranquilamente proyectar para los próximos doce meses una nueva devaluación, y la tasa de cambio va a llegar necesariamente a los rangos de 3,300 a 3,500 por dólar. Con dólar alto y Reforma Tributaria Estructural aún por ver cómo queda, los empresarios colombianos van a tener que ingeniar nuevas fórmulas para reactivar la economía. Ojalá el posconflicto traiga todas esas nuevas empresas que están listas a venir a invertir. Ahora si, que se vean los beneficios de la paz, para tener un año menos ´crudo´.