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Más leyes, más leyes, más leyes

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Mañana se instalará una vez más el Congreso, para comenzar a concretar algunos proyectos de ley que están pendientes y que quedaron en pausa, pero que fueron debatidos en la legislatura pasada. Impuestos para la industria petrolera, eliminación de cláusulas de permanencia en telefonía celular, eliminación de cargos fijos para servicios públicos y la tan esperada reforma al sistema de salud en la cual se incluirá la regulación que requiere el sistema de precios de medicamentos. Fuertes debates que seguramente contarán con la presencia nuevamente de los famosos encargados de hacer lobby ya conocidos por intentar persuadir a los legisladores de lo benéfico que nos resulta a todos los colombianos coincidir con los intereses privados de ciertas empresas. Ojalá sea lobby transparente y no solamente promesas de financiación de campañas para el año que viene. Tan iluso, ¿no?

 
La importancia de dichos debates es innegable, pero la verdad, hay otra cantidad de iniciativas que asustan tan sólo de pensar en ellas y otras que traen el típico tufillo manzanillo. En Senado se encuentra uno con unas maravillas de títulos, por ejemplo los siguientes: “Por medio de la cual se declara el día nacional contra el Cáncer de Próstata”, “Por la cual se establece el derecho a vacaciones al Presidente de la República”, “Por medio de la cual se reconoce como patrimonio cultural de la Nación al Festival Nacional de la Cumbia José Barros en El Banco, Magdalena”, “Por la cual se declara patrimonio cultural inmaterial de la Nación la Semana Santa de Pamplona, Norte de Santander”, “Por medio de la cual se declara patrimonio cultural, artístico y folclórico de la nación, el Festival de la Danza Colombia Baila de Florida, Valle del Cauca” y “Por medio de la cual la Nación se asocia a la celebración de los 100 años de la aviación en Colombia”.
 
La Cámara de Representantes no se queda atrás. La capacidad creativa en las Unidades de Trabajo Legislativo genera proyectos igual de curiosos y de contenidos extravagantes. Algunos títulos llamativos: “Por medio del cual se dictan medidas para prevenir el consumo excesivo de sal en la población Colombiana”, “Por medio de la cual se declara como símbolo geológico, patrio y cultural a la Esmeralda”, “Por el cual se crea la cédula militar y policial para los soldados, miembros del nivel ejecutivo y agentes de la Policía Nacional”.
 
Lo que es cierto es que esta legislatura que comienza es donde verdaderamente el gobierno de Santos podrá medir el tamaño y capacidad de la Unidad Nacional. Hay Senadores y Representantes que claramente estarán en la oposición, unos con el equipo del expresidente Uribe y otros que lo hacen por convicción o en otros movimientos. La historia reciente dicta que en períodos de elección presidencial, por lo general se destapan las cartas, se canalizan recursos para la elección, (que en este caso es reelección) y la gran mayoría del tiempo no pasa nada en el Congreso.
 
Es triste ver el tiempo y costo en horas de largos debates con discusiones bizantinas que en nada benefician al país. El tira y afloje resulta que sólo es un pulso político, más cuando el legislativo se debería concentrar en proyectos que realmente solucionen los problemas sociales. Pareciera que los congresistas vivieran a veces en otro planeta. Mientras tanto nos estamos llenando de paros, protestas y bloqueos. Si Santos, el Congreso y los gobernantes de las regiones no le paran bolas al tema, pronto podríamos tener la situación de protesta que vivió Brasil durante la Copa Confederaciones. En vez de más empleo, más empleo, más empleo como se prometió en campaña, podría volverse, más paro, más paro, más paro. En el Congreso, más leyes, más leyes, más leyes.  
 
Ñapa: Es bueno para el país que exista la oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y que ayude a vigilar excesos y violaciones. Nunca sobra la presencia de un organismo internacional de ese tipo en nuestro entorno. Salida en falso del Presidente Santos al insinuar que se deben ir, especialmente al recordar que el hoy mandatario fue Ministro de Defensa del Presidente Uribe y vivió en carne propia el escándalo de los “falsos positivos”. La oficina debe permanecer, independiente del gobernante de turno y si se supera definitivamente el conflicto, o no.
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