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Electricoso

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La historia se repite. Eso al menos nos dicen continuamente los abuelos, está escrito en los libros: quien no estudia la historia está condenado a repetir los errores. Nuestra Costa Caribe nuevamente vive el mismo cortocircuito de hace 20 años. El remedio salió peor que la enfermedad ya que siguió el drama de la falta de continuidad en la prestación de servicio público de energía. El fantasma se quedó y en dos décadas los usuarios se rebotaron y nuevamente otro plan de choque. 

La Corporación Eléctrica de la Costa Atlántica, Corelca, era la empresa encargada de prestar el servicio público de electricidad, incluyendo toda la cadena de valor desde la generación, la transmisión y hasta la comercialización. Corelca operaba en San Andrés y Providencia, Bolívar, Atlántico, Magdalena, Cesar, Córdoba y Guajira. Uno de los principales problemas financieros era el irregular y pobre recaudo de su cartera, lo que llevó a colapsar el nivel de sus cuentas por cobrar. Faltas de pagos a los proveedores, fallas técnicas en la red, pobre reposición de sus activos y un cuadro administrativo lamentable. En 1997, con la infortunada llegada del Fenómeno de El Niño, la crisis se acentuó y se convirtieron en regulares los cortes de servicio eléctrico en la región. La prestación del servicio empeoraba el panorama, y la Superintendencia de Servicios Públicos venía alertando al gobierno de Samper sobre la inviabilidad de Corelca, y el riesgo para todos los habitantes de la Costa de quedarse eventualmente sin servicio del todo. 

El hoy dirigente gremial Bruce Mac Master, a finales de la década de los años 90, fue el banquero de inversión que lideró desde la firma Inverlink, algunas de las privatizaciones de las electrificadoras de nuestro país. La solución, en el caso de algunos de los departamentos donde operaba Corelca, vino de la mano de dos compañías: Electricaribe y Electrocosta. Cada una de las dos asumió pasivos de Corelca que en total sumaban a la fecha un poco más de $1 billón. Para las otras regiones se crearon Transelca, Genselca y San Andrés Power & Light Company S.A. ESP. Los accionistas de Electricaribe y Electrocosta eran compañías de Estados Unidos y Venezuela respectivamente. Luego, con el paso de los años, Electricaribe compró a Electrocosta e hizo sustitución patronal de toda la planta de empleados. Unión Fenosa de España, que posteriormente se fusionó con Gas Natural de España, adquirió las acciones y es por eso que hoy Electricaribe es de propiedad de Gas Natural Fenosa. Tantos cambios de manos llaman la atención, ya que se dejó crecer el problema y ninguno de los anteriormente mencionados se preocupó por expandir y actualizar las redes.

Desde la tribuna del estado, mientras tanto, entre 2000 y 2003 se crearon entidades y proyectos de nombres bastante rimbombantes. Nacieron, entre otras, el “Programa de Normalización de Redes Eléctricas”, el “El Fondo de Apoyo Financiero para la Energización de las Zonas Rurales Interconectadas” y el “Fondo de Apoyo Financiero para las Zonas no Interconectadas”. Nada de eso sirvió de algo. La verdad es que no se le metió el diente como debía hacerse y el cuadro clínico del paciente fue empeorando con el paso de los años.

La decisión que tenía que llegar lo hizo muy tarde. La actual Superintendencia decidió intervenir a finales de 2016 y luego del período de observación, ordenó la liquidación de la sociedad esta semana. Esto obviamente no va a mejorar el servicio en el corto plazo. Ahora el país debe buscar otro inversionista que asuma la reposición de las redes y dé la cara a los usuarios adecuadamente. El $1 billón de pasivo se convirtió en $4 billones que requieren las redes para ponerse a punto y prestar un servicio razonable sin las interrupciones que sufren los costeños a diario. Es el colmo que estemos de nuevo en las mismas. Ojalá lo que han llamado “Plan 5 Caribe” sirva para algo, la Costa no aguanta otros 20 años así.