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De los falsos testigos a las falsas víctimas

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La semana pasada en este mismo espacio, desarrollábamos el tema de los falsos testigos en el sistema judicial. (Ver columna) Un cáncer que ha crecido tanto y de forma tan desbordada que ya hoy en los despachos y oficinas de abogados es normal oír hablar de la fábrica nacional de testigos. El tema de hoy es una mirada sobre otra problemática igual de grave que ya también está desbordando cualquier proporción imaginable. El caos del caos. Entropía en sus más altos niveles. Se viene hablando hace meses de la existencia de falsas víctimas, pero ya el volumen de casos es tan grande que nos hace pensar en la existencia de una fábrica similar a la de testigos. Falsos positivos judiciales donde fácilmente se engaña al Estado para obtener beneficios económicos.

La historia comenzó en la parte inicial de los años 90 cuando el Estado decide liquidar Foncolpuertos y posteriormente una serie de personas reclamaron cerca de $2 billones en pensiones y beneficios parafiscales. Hace algunos años la justicia colombiana dejó en firme una condena por 17 años a cada uno de los 14 abogados implicados en el escándalo del desfalco y engaño en las reclamaciones de estas pensiones. Miles de actas de conciliación falsas fueron presentadas para reclamar los dineros, en un supermontaje en donde participaron empleados, exempleados, abogados y funcionarios de la rama judicial.  Los delitos que se derivaron por Foncolpuertos van desde falsedad en documento público, prevaricato, peculado por apropiación y hasta concierto para delinquir. Luego de Foncolpuertos con el pasar de los años se sofisticaron.

Por solo poner unos ejemplos, en 2012 se reporta un caso de falsas víctimas y testigos en el juicio de la masacre de Mapiripán de 1997. La Nación ya había sido condenada por esta masacre en la Cidh (Ver nota). Uno de los canales de televisión abierta informó alguna vez sobre una falsa víctima de Pablo Escobar a quien le fue adjudicado un terreno de $8.000 millones. La petición de restitución fue realizada por un hombre que fue parte del Cartel de Medellín, pero cuando este hecho fue revelado le quitaron las tierras restituidas.(Ver nota) En abril de este año se publicó la existencia de un cartel de pensionados del ejército por salud con dictámenes médicos falsos. Los individuos pasaban documentación viciados con certificados de incapacidad y daños a la salud, y a cambio recibían millonarias compensaciones. Algunos de los beneficiados incluso fueron condenados anteriormente por falsos positivos.(Ver nota)

En el caso de restitución de tierras el cartel de las falsas víctimas ya montó su operativo cuando se creó la unidad respectiva. El director Ricardo Sabogal ha sido blanco de ataques y su posición no es nada sencilla. Por un lado había una expectativa alta pues el gobierno de turno entendió que la restitución es un tema sensible para el proceso de paz. Las verdaderas víctimas han insistido de manera vehemente por sus derechos y muchos no entienden cómo el proceso de La Habana no ha sido claro al respecto. No hay detalle de cómo va a ser la reparación y si el Estado colombiano tiene los fondos suficientes para los niveles de reclamación que se nos vienen. Los desplazados, que pasan por millones en las últimas décadas tienen ahora un canal para intentar recuperar lo que perdieron. 

El problema es que hay un intento de “tumbar”, como en anteriores ocasiones y procesos, a un débil y a veces negligente aparato estatal que no pone los filtros suficientes. (Ver nota) La misma unidad de víctimas, junto con el despacho de Sabogal, identificó más de 1.000 procesos donde se intenta aparecer como víctima de desplazamiento y reclamar. Es tan escabroso el asunto que hay en el departamento de Antioquia una red de revendedores de claves de acceso al sistema para alterar los registros en las bases de datos. Dicho sistema pertenecía antes a Acción Social y ahora es vulnerado por esta red mafiosa que penetró la Unidad de Víctimas. Cuando son predios que han sido adquiridos por grandes empresas, las víctimas reales por lo general aumentan el nivel de reclamación. Las víctimas falsas también. En una siguiente entrega desarrollaré los detalles de este tenebroso modus operandi.

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