Analistas

Contenedores fantasmas

Recibí una denuncia de una pareja de colombianos que decidieron retornar al país luego de varios años de vivir en Europa. Una vez tomada la decisión, contrataron a una empresa encargada de traer el trasteo de su hogar hasta su nuevo domicilio en Bogotá. En aquel contenedor no sólo venían muebles, equipos, cajas llenas de objetos personales sino algo que no tiene valor material: miles de recuerdos. La compañía colombo-española, especializada en envíos, llamada Packing Center prometió hacer la entrega en un plazo máximo de tres meses. El tiempo pasó y un año después la única razón que recibieron fue que habían tenido un problema de logística y no habían podido despachar de Valencia. Después de eso, el teléfono en España jamás volvió a funcionar, igual que el de Miami y ni que decir el de Bogotá.

Hoy son aproximadamente 600 familias que consideran que esto es una modalidad del delito de estafa. Los contenedores llegaron a Bogotá pero con irregularidades de paquetería. A finales de octubre del año pasado, luego de trámites internos inexplicables, de acuerdo a manuales y procedimientos que aún no se sabe quien inventó, el contenedor fue declarado “en abandono” por la Dian y transportado a una bodega en Cartagena, llamada Almagrario. Allí, Luis Valderrama, encargado de comercialización y abandonos de la Dian, informó a las familias que “esos contenedores, eran ya propiedad del Gobierno, que las cosas serían donadas y que por favor pasaran la página”. Los afectados, enviaron el 15 de enero pasado un derecho de petición a la Dian sin obtener respuesta alguna.  La República, también se comunicó con la entidad y señalaron que aun están analizando el caso. Ningún funcionario quiso dar declaraciones públicamente sobre este tema.

El verdadero nombre de la compañía Packing Center es Empresa Franquicia Colombiana  de Empaques Ltda.,  y los dueños son: Eduardo Manrique Lamus, c.c. 80407900 de Bogotá, Eduardo Manrique Pinzón, c.c 80189742 de Bogotá, Alexandra Botero Lovo, c.c 51957835 de Bogotá, y Lorena Carolina Cardona Días, c.c 11104548448 de Ibagué. Los contenedores que mandan no están a su nombre sino a nombre de aquel con más menaje en el contenedor. Aparentemente engañan a la persona haciéndole firmar unos papeles para que ella (sin conocimiento) quede como dueño del contenedor y no la empresa importadora. De esta manera el problema deja ser de ellos y queda en manos de una persona natural probablemente sin experiencia en temas de importación.  La empresa se ha declarado en quiebra así que no se les puede demandar. A pesar de la situación de insolvencia que aducen, continúan trabajando en la importación de bienes, usando nombres diferentes. Cada semana reciben más solicitudes de envío de contenedores debido al creciente número de colombianos que están volviendo de Europa a nuestro país.

Los afectados no han encontrado eco en la Superintendencia de Industria y Comercio. Allá aseguran que legalmente esa empresa no existe en Colombia. Las familias que perdieron sus bienes han insistido ante múltiples despachos del Estado y las respuestas generan cada día dudas más grandes. Uno de los funcionarios de la SIC explicaba que legalmente la empresa sólo está constituida y registrada en España. Al parecer, los socios de la compañía montaron en nuestro país una oficina de papel, una especie de fachada para atender a los clientes mientras el negocio operaba con normalidad. Nadie entiende cómo una empresa así puede funcionar libremente y sin regulación en Colombia. No quiero saber cómo lograron que les abrieran cuentas en los bancos, que siempre piden decenas de documentos para otorgar un producto financiero a nivel de persona jurídica.

Lo aterrador es que trabajan con el visto bueno de la Dian, pues no han sido sancionados, y siguen importando contenedores. Los propietarios han sido demandados sin que nada pase y las denuncias colectivas ante la Fiscalía no han recibido ninguna respuesta. La última demanda fue radicada el viernes pasado ante dicha entidad.

Ñapa: Nuevamente aparecieron divisiones entre directivos de Sayco, entidad que el Gobierno ha tratado de ordenar y no ha podido. Siguen aprobando gastos innecesarios y no arreglan el tema de regalías a decenas de compositores. El Ministro del Interior está ocupado con la reelección, pero si no le para bolas a esa bomba de tiempo, le va a estallar en la cara como sucedió con el Inpec.