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Chao Ay Fon

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El representante Rodrigo Rojas del Partido Liberal presentó en el Congreso un proyecto de ley que busca prohibir celulares en estudiantes de colegios del país. La iniciativa, copiada de un muy buen proyecto del gobierno francés, apunta a descontaminar a los jóvenes, muchos de ellos sin criterio suficiente, de vicios y peligros del permanente contacto con la tecnología celular. Los padres hoy sufrimos al ver jóvenes cada vez más rápido en redes sociales y expuestos a herramientas que no son adecuadas para sus edades. Se abre un debate interesante que va mucho más allá de la prohibición de teléfonos. Al acompañar las tareas y el día a día escolar de mis hijos, observo que el tema principalmente es de criterio y de fundamentación académica.

Los principales responsables de la educación integral de un joven son sus propios padres, de quien toma ejemplo bueno y malo de todo lo que ve en su casa, no de lo que oye o lee. La educación es integral y siempre se ha dicho que aprenden mucho más con el ejemplo, especialmente cuando entienden que cada acto tiene consecuencias. Hoy en los colegios tenemos jóvenes que ven poco a sus familias, y a veces el tiempo que se dedica a inculcar valores y principios, se ve desplazado por nuevas tecnologías y consumo de contenidos digitales en línea. No estuviera mal si hasta ciertas edades esto viniera acompañado de adultos responsables. La verdad no todos son responsables, y nuestros colegios están inundados por jóvenes sin límites que sufren del síndrome de muchos millennials: “falta de mamá”. La tecnología es buena o mala según el uso. El recurso del vídeo es cada vez el más utilizado por educadores para atraer la atención de estudiantes multitareas, tal como es la vida real actualmente.

La educación conectada debe ir más allá. Hay que repensar los valores que queremos en las siguientes generaciones. Busquemos equilibrar el trabajo en equipo frente a retos personales. El “trabajo” que sea menos tarea en casa y más en el aula. Critican a padres que llevan trabajo de su oficina a la casa. No se critica al niño por lo mismo. Si se pide a padres que dediquen calidad de tiempo, especialmente que se desconecten, entonces los jóvenes de la misma manera deben pasar el tiempo de calidad en su casa. Debería haber más debates verbales en los hogares sobre los temas de interés nacional. Hay muchos contenidos constructivos que se pueden compartir en familia y las herramientas, bien aprovechadas, surten efecto en el proceso de crecimiento.

Los que somos padres a aterrizar, con organizaciones como Redpapaz que destapan los peligros de la web y ayudan a prevenir muchos problemas. No tiene nada de malo que en familia descubran proyectos en línea. De nuestros hijos también nos queda alguna enseñanza digital, y es mejor que dejarle esos espacios a terceros que no tienen a veces el criterio para contextualizar bien los contenidos. Estoy de acuerdo con la prohibición del celular en el colegio, y de una vez también que haya prohibición a un monstruo de siete cabezas que apareció con la tecnología reciente, y son los chats de madres de familia que a veces rotan demasiada información que va en contravía de los objetivos y trabajo normal de los profesores en las aulas. En nuestra generación los papás de un salón de clases ni se conocían. Los jóvenes de hoy serán adultos más analíticos y estructurados si sobreviven unos años al colegio sin sus móviles que los acompañarán seguro en el futuro. ¡Chao Ay Fon!

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