Analistas

Bloqueen a los matones

Me aterró conocer recientemente los detalles de la historia de Audrie Pott, una estudiante de Saratoga, California que decidió quitarse la vida en septiembre del año pasado. Audrie se tomó unos tragos mezclados con Gatorade en una fiesta y eventualmente perdió el conocimiento. Cuando despertó descubrió que había sido violada por al menos uno de tres compañeros de su colegio y que luego, ellos habían escrito sobre su cuerpo y enviado una foto sexualmente explícita desde un teléfono a otros integrantes del plantel. En su muro de Facebook, escribió antes de ahorcarse, que se sentía devastada pues “todo” el colegio ya había visto la foto. La familia demandó a estudiantes y colegio a quienes acusan de no haberle prestado atención a las acusaciones del incidente. Los detalles se conocieron hace pocos días, pues se lleva a cabo el juicio contra los estudiantes por supuesto homicidio y distribución de pornografía infantil. Audrie tenía 15 años cuando murió. 

 
Estoy seguro que para los lectores que tienen una hija, hermana, prima, sobrina o nieta, leer los detalles del caso completo resultarán igual de chocantes. Sus amigas y compañeras han inundado las redes sociales con la foto de Audrie en un homenaje que nunca debió ser. Inclusive han creado una fundación para promover la prevención de este tipo de ataques. 1 (ver página Audrie) 
 
Esta semana llegó a nuestro país la brasilera Katia Dantas, Directora de políticas públicas para América Latina y el Caribe del Centro Internacional de Menores Desaparecidos y Explotados ICMEC. Según Dantas: “Desafortunadamente en internet hay una herramienta para el abuso. Y lo peor es que los padres no tienen ni idea de lo que pasa en internet y no están preparados para trabajar con sus hijos en el tema. Hay una falsa sensación al creer que los niños están siempre protegidos y la verdad es que la protección integral de un niño pasa por muchos factores. Las entidades gubernamentales, la responsabilidad de los padres, de los colegios, de los mismos niños, la responsabilidad de los contenidos que se suben a internet por parte de los medios de comunicación, la respuesta de la policía ante diferentes casos de ciberacoso y muchos más. Hay que enseñarles a los padres la mejor manera para ser asertivos en la educación, teniendo al tiempo un amigo y un enemigo llamado internet”. Ojalá los colegios le hayan parado bolas a la vista de esta experta.
 
En www.teprotejo.org se pueden  denunciar situaciones que afecten a menores de 18 años, principalmente de abuso sexual, pornografía infantil, intimidación escolar y ciberacoso, contenidos inapropiados en medios de comunicación, explotación sexual, maltrato, abandono y trabajo infantil. (ver imagen Mintic)
 
Desde mayo de 2012, Te Protejo ha recibido 3.077 denuncias, de las cuales 24% son de pornografía infantil. Hasta el momento, ha bloqueado 251 páginas web con contenido de pornografía infantil, ha enviado 560 casos al ICBF sobre situaciones de intimidación escolar, maltrato infantil, abuso sexual y abandono. A su vez el ICBF ha creado una campaña para darles herramientas a los menores y sensibilizar a los padres y adultos sobre este flagelo. 2 (ver video ICBF)
 
El pasado 15 de marzo de 2013, se sancionó la Ley 1620 por la cual se crea el Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formación para el Ejercicio de los Derechos Humanos, Sexuales y Reproductivos y la Prevención y Mitigación de la Violencia Escolar. Con esta ley nace la obligatoriedad de crear en cada institución, un comité escolar de convivencia conformado por el rector, un docente, un estudiante y un padre de familia que revisarán los casos de intimidación escolar, violencia y vulneración de derechos sexuales. 3 (ver ley)
 
Se supone que habrá sanciones para quienes no cumplan la ley, que van desde la amonestación hasta la cancelación de la licencia de funcionamiento. Falta ver cuántos colegios implementan estos mandatos de la ley. Hay que actuar contra los matones. Si cada colegio identifica  e intenta corregir el actuar de estos jóvenes, podemos prevenir muchas tragedias similares a las de Audrie. En Colombia, muchas niñas que pasan por una situación de esas afortunadamente no llegan al suicidio. Sin embargo, optan por una solución cruel y que las acompañará por el resto de la vida: el silencio.