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El sistema financiero colombiano ha avanzado hacia una inclusión más profunda y equitativa. Hoy 37 millones de personas cuentan con al menos un producto financiero (96,3% de la población adulta), y 19,7 millones acceden a financiamiento formal (51,2%).
Sin embargo, cada año una parte de esta base sale del sistema por impago. En los últimos cinco años, cerca de 980 mil adultos han salido del sistema y 728 mil han retornado, lo que deja un saldo neto de 252 mil usuarios menos. El stock acumulado de desbancarizados al corte del primer trimestre de 2025 ascendió a 8,5 millones de adultos, lo que ha minado los esfuerzos de acceso al crédito del sector financiero. Este saldo negativo es preocupante, especialmente si se tiene en cuenta que, en promedio, recuperar a un cliente con obligaciones castigadas toma cerca de dos años.
La rebancarización se plantea como una de las principales estrategias para permitir el acceso al crédito de millones de colombianos. Más que reincorporar usuarios con historial castigado, la rebancarización implica un proceso integral que reconoce las trayectorias financieras, las condiciones de acceso, la evolución del riesgo y el comportamiento posterior al reingreso. Dicho enfoque permite diseñar mecanismos ajustados al mercado, evita la pérdida de información crediticia y permite una reintegración efectiva que reduce el riesgo de recaída.
Al analizar la desbancarización por variables socioeconómicas se evidencia que los estratos 2 y 3 concentran el 70% de la población desbancarizada. Esto subraya la necesidad de reforzar las estrategias de acompañamiento y educación financiera. De no implementarse mecanismos tempranos de prevención y acompañamiento, esta situación podría comprometer de manera significativa su historial crediticio y restringir sus oportunidades futuras.
Cuando se observa la desbancarización por saldo, se evidencia que afecta en gran medida a personas que ya tenían acceso a crédito limitado, pues los mayores niveles se presentan en montos bajos, iguales o inferiores a 2 millones de pesos al momento del incumplimiento del crédito.
Llama la atención que los adultos más jóvenes (18 a 28 años), pasaron de representar menos de una quinta parte de los casos de desbancarización en 2020 a más del 30% en 2024. Lo anterior refleja la relación estrecha entre la desbancarización y la vulnerabilidad económica, y también demuestra que la exclusión financiera afecta en una gran proporción a quienes apenas inician su vida económica.
Para rebancarizar a los más de 8 millones de desbancarizados debemos impulsar la creación de una cultura de pago a través del acompañamiento con educación y gestión financiera. Además, para lograr procesos de reincorporación financiera exitosos, es necesario avanzar hacia una política nacional de rebancarización que incluya a todos los actores que otorgan crédito para que, en conjunto, trabajemos por la inclusión crediticia responsable y sostenible.
La desbancarización y su posterior rebancarización no pueden entenderse como un juego de suma cero. Cada persona que regresa al sistema fortalece su historial, reduce su vulnerabilidad y aporta a un sistema financiero más profundo y dinámico. Impulsar una política nacional de rebancarización es, en últimas, apostar por un círculo virtuoso en el que ganan las familias, se fortalece el sistema financiero y se impulsa el desarrollo económico del país.
La gratitud funciona como un botiquín de emergencia que no se guarda en el baño sino en el centro del pecho
Petro la percepción de riesgo de Colombia se ha deteriorado exponencialmente, y salir de ese hueco en que nos deja esta gente nos va a costar muchísimo. Pero bueno, también como dicen las abuelitas, esto es lo que hay y los errores se pagan caro en esta vida. Ojo con el 2026