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Un país que viaja en avión

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Colombia definitivamente está favorecida por el desarrollo que ha tenido su industria aérea durante los últimos 10 años y por la expansión que seguirá registrando a futuro. Este gran momento para la aviación comercial es producto del crecimiento económico que se viene gestando desde años en el país, de la mejora en la capacidad adquisitiva de los colombianos, de un Estado caracterizado por la seguridad jurídica y las reglas de juego claras para las empresas, y por supuesto, es consecuencia de la confianza que sienten hoy locales y extranjeros para invertir y viajar por Colombia. 

En lo que al sector aéreo se refiere, lo anterior ha tenido un efecto evidentemente positivo para los pasajeros, pues hoy se encuentran en una posición privilegiada frente a sus pares de otros países de Suramérica al poder gozar de la oferta aérea más variada de la región.

Adicional , los beneficios que tiene un mercado no monopolizado, la diversidad de opciones tiene una ventaja que no puede perderse de vista, y me refiero a la creciente competitividad en el costo de los servicios ofrecidos al consumidor, proceso que en el caso de las aerolíneas, encuentra su causa raíz en el incesante esfuerzo de las compañías que operan en el país, por ofrecer precios atractivos para los viajeros.

Es así que el viento ha soplado favorable hacia la reducción de las tarifas aéreas en Colombia, lo que ha permitido que día a día sean más los colombianos que se animan a viajar en avión. En efecto durante los últimos tres años, la tarifa promedio de los pasajes ha disminuido en un 17%, con un promedio anual de reducción de 9%, esto quiere decir que si en 2011 el promedio de un tiquete era $343.000, en 2013 el promedio ya estaba por el orden de los $285.000. 

Esa tendencia a la baja, originada por la llegada de nuevos competidores, posiciona a Colombia en el segundo lugar de Suramérica con las tarifas más competitivas, después de Brasil. La mejor ilustración de esta realidad es que un tiquete aéreo, comprado con anticipación y para una temporada baja, puede ser incluso más económico que un boleto de bus para la misma ruta. Y no es un mito, es un hecho verificable.

Es por ese contexto que la movilización de pasajeros en Colombia ha mantenido su incremento durante los últimos diez años, con topes históricos en 2010, 2012 y 2013, años en los que se registraron crecimientos de 24%, 13% y 17% respectivamente. Es evidente para cualquiera que un mercado desestimulado por altos costos, no tendría crecimientos sostenidos de esa magnitud.

Ahora bien, en ocasiones el pasajero tiene la percepción de que los tiquetes no cumplen con sus expectativas de ahorro. Es importante considerar que, como en cualquier parte del mundo, existen factores como la anticipación de la compra que son determinantes para definir el costo de los trayectos, ya que al final dependen de la ley de la oferta y demanda. Además, condiciones de la infraestructura de los aeropuertos e incluso los modelos de concesión aeroportuaria, tienen incidencia en el precio final de los pasajes.

En todo caso, dentro del vecindario, seguimos siendo un país con costos atractivos para viajar en avión, donde los pasajeros pueden aprovechar del entorno competitivo, de la oferta de compañías tradicionales, de propuestas de bajo costo nacionales y extranjeras y de las recurrentes promociones que ofertan pasajes a precios realmente insospechados hace solo 5 años.

Y esta historia continúa, porque los colombianos en promedio hacen menos de un viaje per cápita al año, en contraposición a un poder adquisitivo que va en aumento y a una economía que crece, escenario que sin duda garantiza un gana – gana para los viajeros y para la expansión responsable de la industria en Colombia.
 

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