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Nuevo comité de cafeteros

Después de firmado el nuevo contrato de administración del Fondo Nacional del Café, queda pendiente el cumplimiento de la Ley 1753 de 2015, que obliga a que los miembros del órgano de dirección y administración del fondo parafiscal no puedan pertenecer a la junta directiva o demás órganos de administración de la entidad administradora de ese fondo parafiscal. Por lo tanto, los miembros del comité directivo de la Federación de Cafeteros no podrán ser parte del Comité Nacional de Cafeteros, órgano de dirección y administración del Fondo Nacional del Café.

Excelente norma adoptada por el Congreso de la República y reglamentada por el gobierno con el objeto de garantizar la transparencia en las decisiones tomadas y evitar así los conflictos de intereses. Son muchas las medidas que presionan los delegados gremiales – algunas en las que se benefician a título personal -, y que seguramente analizarían y adoptarían con mayor objetividad y en beneficio del interés común, si no fueran beneficiarios de las medidas aprobadas.

Hasta los años 80, los miembros del Comité Nacional no podían tener negocios cafeteros, precisamente con este objeto. La garantía de administrar los dineros del Fondo Nacional del Café con absoluta transparencia y de adoptar normas de comercialización sin conflicto de interés. Por esa razón en ese comité eran elegidos personas de la talla de Alfonso Palacio Rudas, Leonidas Londoño (quien vendió su finca para posesionarse), Octavio Arizmendi Posada, Jorge Ospina Delgado, Otto Morales Benítez, entre otros, verdaderos estadistas que solo velaban por el interés de los cafeteros y del país, que en aquella época eran comunes. 

Esto sucedía cuando la democracia era representativa; ahora, cuando es participativa, los miembros del Comité Nacional deberán elegirse directamente por los que pagan el gravamen. Se debe convocar a elecciones, y no podrán ser designados por el comité de cada departamento y ratificados por el Congreso Cafetero, como actualmente se eligen. En consecuencia, al ser obligatoriamente diferentes los miembros del Comité Directivo de la Federación y los del Comité Nacional, es la oportunidad para que el primero lo conformen los presidentes de cada comité departamental y los segundos, sean elegidos por voto directo.

Se resuelve por la vía democrática un problema que ha hecho crisis en el gremio, como quiera que el representante en el Comité Nacional al ser escogido a dedo por cada comité departamental, es una especie de magistrado preso de los intereses locales y siempre está inhibido por la presión local, lo que le impide actuar libremente, entre otras frente a la administración, que lo podría bloquear en alianza con el departamento que lo nombra. Por esta razón en los últimos años – excepción de Santander y Cundinamarca que se atornillaron en el cargo -, doce delegados fueron derrocados por los mismos comités departamentales que los nombraron.

Esta excelente decisión del Gobierno para todos los gremios que administran fondos parafiscales, garantizará que los recursos públicos se administren más allá de los intereses particulares que existen en cada sector; también evita que, por ejemplo, las cooperativas de caficultores reciban recursos públicos del Fondo Nacional del Café y posteriormente beneficien a quienes las aprobaron. Esto, sumado al código de ética y buen gobierno que ordenó el contrato, puede acabar con el nepotismo que tanto mal hace a los cafeteros.