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Equidad = formalización

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El presidente Iván Duque ha señalado como uno de los postulados de su Gobierno, la equidad. Considera además que la mejor forma de lograrla es con la formalización laboral; visto de otra manera, que la mayor inequidad es contar con cerca de 14 millones de trabajadores en informalidad laboral, de los 22 millones de ocupados.

Concretamente en el campo colombiano la informalidad es mayor a 90%. Desigualdad de nuestra sociedad con el sector poblacional que ha padecido calamidades como la violencia, además del atraso en vías, energía, agua potable, educación, salud y los demás bienes públicos que disfruta el habitante urbano. Si queremos que la paz que hemos pactado se vuelva realidad, tenemos que ofrecer al campesino las mismas condiciones de la ciudad, única forma de frenar la migración que aumenta cinturones de miseria urbana y que desangra las finanzas de los municipios para atender esa calamidad.

La realidad es que hoy el sector agropecuario prácticamente no paga impuesto de renta, excepción de grandes empresas formales del sector que accederían al incentivo para el incremento en el empleo.

En consecuencia, la reforma tributaria debería contemplar un incentivo real al sector agropecuario. He propuesto que se permita deducir -al menos durante cinco años- gastos laborales formales por 200%; significa que una finca con 40 % de costos laborales, más 20 % de insumos, puede quedar sin pagar impuestos.

El sector no tributaria pero le aportara al país la protección social al trabajo en el campo, verdadera redención. Además, se logra la formalización del sector que ya podría vender “por encima de la mesa” los productos agropecuarios sin incurrir en riesgos tributarios y, de seguridad por el manejo del dinero en efectivo.

La Ley de Financiamiento del Gobierno, en el artículo 68, trae un incentivo para el sector agropecuario, para inversiones mayores a $1.500 millones, que están muy lejos de la realidad del sector. Es una verdadera inequidad crear un incentivo solo para los grandes productores.

Además, este quedaría sujeto a que un funcionario del Ministerio de Agricultura defina si la inversión incrementa la productividad del país. Tremenda fuente de inmoralidad, cuando los incentivos deben ser objetivos y claros. Por ejemplo, la deducción laboral formal que propongo, solo requeriría del certificado de pago que expide la caja de compensación familiar y recibos del Pila.

Esta alternativa puede sustituir la promovida por la Federación de Cafeteros “para la dignificación del trabajo de la población rural en Colombia y el establecimiento de un piso de protección social mínimo”, que pretende ratificar por ley que el trabajador rural es de inferior condición y no tiene derecho a la misma prerrogativa laboral de los demás trabajadores de la Nación.

Este proyecto es excluyente y contrario a lo que viene pregonando el presidente Duque, cuando insiste que la formalización laboral es fundamental para logar la equidad.

Pretende salario integral para los que ganan el mínimo, que estén vinculados al régimen subsidiado, para pensiones en Beneficios Económicos Periódicos – BEP, seguro de vida y accidentes por Colpensiones, cuenta que pagaría prácticamente el Estado y generaría la deducción del costo laboral.

Con la deducción de 200%, el Estado también paga la cuenta al no recibir impuestos del agro pero, garantiza que los trabajadores rurales se formalicen, se logre la equidad y todos jueguen en la misma cancha.

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