Analistas

Saúl en la olla

Saúl Cruz, quien antes fuera célebre por ser subsecretario del Senado de la República, ahora, por cuenta de la exagerada, innecesaria y malintencionada simulación que montó dada una supuesta agresión que sufrió por parte de un periodista de Noticias Uno, es hoy objeto de críticas de todos los sectores y sobre todo, de la prensa en general, pues su actuar no solo es parte de la parodia en la que se han convertido algunas sesiones de nuestro honorable Congreso, sino que es una señal de alerta sobre un personaje que detrás de un escritorio tiene, o pretende tener, un poder ilimitado, uno que extiende incluso más allá de sus funciones. 

Lo primero que debería darse es la renuncia a su cargo de subsecretario: aunque parezca un chiste, una de las funciones del señor Saúl Cruz es la de notario y en ese sentido es quien da fe de los acontecimientos que puedan ocurrir al interior de la plenaria; es algo así como un lobo al que pusieron a cuidar las ovejas. Una persona que pretende en dos ocasiones engañar a todo un país y con esto limitar la libertad de prensa o silenciar los micrófonos de un medio que le seguía los pasos a su actividad favorita, y por la que no devenga salario como funcionario público: el lobby. 

El Subsecretario no le debe explicaciones al país. Lo que le debe realmente es la decencia de apartarse del cargo y olvidarse de si quiera oficiar en un cargo público como tercero de confianza. El señor Cruz ofreció disculpas a los senadores, pero por ningún lado se le vio hacer lo mismo con el medio de comunicación que -por más incómodo que le parezca a él y a otros senadores- está en pleno derecho de cubrir un hecho que venía marcado con declaraciones y amenazas por parte del senador Benedetti, pues según él, las Farc se levantarían de la mesa en caso de que Diana Fajardo no fuera nombrada como nueva magistrada. Por eso me pregunto: ¿este Congreso nombra magistrados según la conveniencia de las Farc? Por el antecedente y el nombramiento, pareciera que sí. 

Los videos hablan por sí solos y las declaraciones en las instalaciones del Senado confirman la perversa intención de Saúl Cruz de dañar la honra y el buen nombre del periodista a quien agredió y las del medio de comunicación, llegando al extremo de querer impedir su ingreso al Senado de la República. Este tipo de actitudes son absolutamente intolerables y no podemos dejar pasar este hecho como un simple evento desafortunado, ni que quede solo en el anuncio de una investigación interna que, todos sabemos, terminará en el olvido: este señor seguirá haciendo de las suyas e impondrá agendas personales en un cargo que no debería tener la relevancia que este turbio personaje le ha dado. Señor Cruz: ¡pues está en la olla si pretende perpetuarse en su silla a pesar de haber mentido de forma flagrante y descarada al Congreso y al país! 

Desde este espacio hago extensiva mi solidaridad con el periodista de Noticias Uno y exijo al presidente del Senado que solicite al subsecretario Saúl Cruz la renuncia inmediata a su cargo, pues no es posible darle otro desenlace a su burdo montaje. No puede pretender pasar de agache con unos días de vacaciones para que se calme el ambiente y luego volver a, desde las tinieblas de su oficina, seguir incidiendo en los nombramientos de funcionarios y en la agenda legislativa del Congreso, pues su actuar, si da fe de algo, es de que representa múltiples intereses, todos los intereses, seguramente, menos los de la función pública que le fue encargada.