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Analistas 16/09/2026

De recoger y llevar basura al relleno sanitario, al modelo de aprovechar los residuos

Gloria Esperanza Narváez Tafur
Directora Ejecutiva de la CRA

Cada año Colombia produce 15 millones de toneladas de residuos y 12 millones son depositadas en rellenos sanitarios, la mayoría de los cuales tienen máximo tres años de vida útil.

Esta es una verdadera crisis ambiental para las ciudades por la contaminación del suelo, el agua, el aire y el mal manejo de los lixiviados. Además, es un problema de ordenamiento territorial porque ningún municipio quiere vivir al lado de un relleno sanitario. El Nuevo Marco Tarifario de Aseo propone transitar de rellenos sanitarios a Parques Tecnológicos Ambientales.

Actualmente, la tarifa que paga la ciudadanía financia, principalmente, la recolección, el transporte y el entierro de las basuras. El nuevo modelo enfrenta esta situación haciendo que, de ahora en adelante, financie las actividades de selección en la fuente, tratamiento y aprovechamiento, ya no de basuras sino de residuos que luego serán insumos para la industria.

Este cambio de mirada está en el corazón del Nuevo Marco Tarifario de Aseo para Grandes Prestadores, adoptado mediante la Resolución 1040 de 2026, expedida por la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico -CRA-. Se trata del comienzo de una nueva etapa en la que separar, tratar, aprovechar y transformar los residuos adquiere tanta importancia como recogerlos.

Esta transformación tiene señales regulatorias claras que permiten avanzar hacia la economía circular y el propósito de Basura Cero. Se busca que los residuos permanezcan el mayor tiempo posible dentro de los ciclos productivos y que aquello que hoy consideramos basura se convierta en residuos de los cuales se extraiga materia prima, energía o nuevos productos.

Hablamos de un camino que Colombia puede recorrer con confianza, porque no parte de cero. Durante años, miles de recicladores de oficio han recuperado materiales en nuestras ciudades y han demostrado que buena parte de lo que llamamos basura todavía tiene valor.

El nuevo marco reconoce sus derechos y fortalece su participación en el servicio público de aseo, en cumplimiento de las decisiones de la Corte Constitucional. No hay transición hacia una economía circular sin justicia para quienes han sido protagonistas de ella.

El nuevo modelo empieza en cada hogar, comercio e industria. La separación en la fuente será cada vez más importante, especialmente para los residuos orgánicos, y se complementará con nuevas tecnologías de tratamiento y aprovechamiento.

Compost, biogás y otros subproductos pueden formar parte de una nueva economía alrededor de los residuos, y los municipios, a través de sus Planes de Gestión Integral de Residuos Sólidos -Pgirs-, tienen un papel decisivo para planear la infraestructura y las soluciones que hagan posible esta transformación.

Todo esto está enmarcado en tarifas justas para los usuarios. La Resolución CRA 1040 de 2026 no establece ni autoriza incrementos generalizados de las tarifas. Por el contrario, la metodología determina los costos eficientes que pueden reconocerse en la prestación del servicio, de acuerdo con las condiciones reales de cada actividad y territorio.

El nuevo modelo está orientado a que los costos de recoger, transportar y enterrar las basuras sean cada vez menores como consecuencia de un mayor aprovechamiento de los residuos, de tal forma que ese menor costo pueda financiar las actividades de selección en la fuente, tratamiento y aprovechamiento.

Llegar a esta decisión tomó más de seis años de trabajo. La CRA desarrolló once estudios técnicos, analizó información reportada por los prestadores en el Sistema Único de Información administrado por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, realizó visitas de campo y cotizaciones a proveedores y abrió un histórico proceso de participación en el que recibió 43.658 observaciones, sugerencias y reparos al proyecto.

Cada participación fue estudiada y algunas modificaron la propuesta inicial. También fueron analizadas las recomendaciones de la Superintendencia de Industria y Comercio, lo que dio lugar a ajustes y precisiones en la regulación y sus documentos técnicos.

Ahora empieza lo más importante: hacer realidad esta transformación. Pasar de un servicio que financia principalmente la recogida, el transporte y la disposición de las basuras a un modelo que estimula y financia la selección, el tratamiento y el aprovechamiento de los residuos.

Es decir, de una economía que desecha a una economía que recupera, de una cultura de disposición a una cultura de aprovechamiento, siguiendo el camino que hoy recorren con éxito países como Alemania, Japón, Corea del Sur y otras naciones de la Unión Europea y el mundo.

Este es el cambio de modelo de aseo que Colombia empieza a construir con el Nuevo Marco Tarifario de Aseo para Grandes Prestadores: una transformación basada en la manera en que entendemos nuestros residuos, en las decisiones que tomamos como ciudadanos y en la capacidad que tenemos como país para convertirlos en una oportunidad.

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