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Analistas 05/08/2021

Bogotá cumple

Germán Eduardo Vargas
Catedrático/Columnista

La pandemia ofrecía una oportunidad singular para reconstruir la economía-sociedad. Duque la desperdició: sumando cuatro proyectos de *Reforma* tributaria, pasamos de la “tostada con mermelada” de Echeverry hacia el “arbolito de navidad” de Restrepo. Lo mismo ocurrió con Claudia López, y sus 3 *Planes*: de Gobierno, control de la pandemia y salvamento-recuperación.

Siendo congresista, su labor legislativa fue pobre; de hecho, priorizó la mediáticamente sencilla y rentable labor de control político. Tampoco dignificó el ejercicio parlamentario, porque su beligerancia defraudó tanto como sus propuestas. En otras palabras, imitó a quienes hacía oposición. Aunque su incompetencia gerencial era el riesgo tras su elección, clonó a Duque y Petro.

Asumió la Alcaldía Mayor como menor de edad; descubrió que gobernar era difícil, y se dedicó a lavarse las manos o protagonizar pataletas, como siempre, aunque ahora parecen tan desesperadas como infundadas. Tras abanderar iniciativas anticorrupción, fue elegida por quienes creían que el aval de Mockus significaba que la tan olvidada Cultura Ciudadana sería recordada: Mal de Alzheimer, las entidades distritales están siendo lideradas por delfines y funcionarios de anteriores administraciones, que tanto acosó.

Renunció a domesticar la virtualidad, para modernizar la educación. Prefirió cambiar de jaula a los niños-adolescentes, y colocarles bozal, mientras sus desempleados parientes luchan en la selva de concreto. Pan y circo, nunca prohibió el licor y, de manera prematura, reabrió los bares y el fútbol, completando el podio de absurdas causas de discapacidad y muerte.

La infraestructura también perdió el año. Las vías están destruidas, y, aunque la pandemia redujo su uso, no emprendió su reconstrucción como lo hizo el verdadero Plan Marshall. Hasta aquí, temas aislados; pero también ha demostrado que su todo es menos que la suma de las partes. Por ejemplo, aunque el Concejo le aprobó en tiempo récord sus Planes de Gobierno y Marshall (2x1), prefiere hacer la fácil: improvisar y señalar que otros sabotean su gestión.

El valor del salvamento fue infame; así probó que infravaloraba los problemas de la capital y los bogotanos. No supo medir la capacidad hospitalaria, y tampoco las segundas dosis de vacunación. Ahora le hicieron corregir el título del Plan de Rescate de Transmilenio, aunque se empeña en seguir mintiendo, pues apenas coloca otro torniquete presupuestal, confundiendo sobrevivencia con bienestar y prosperidad.

La innovación, equidad y sostenibilidad, tampoco existen en su gobierno, pues ese Partido Verde es ajeno a las ambiciosas luchas contra el cambio climático. Verbigracia, mientras Francia ofrecerá hasta 1.500 euros para sustituir carros particulares con bicicletas eléctricas, ella también ignora ideas complementarias: 1. Regalar bicis o triciclos, a los ciudadanos de a pie, para que se *independicen* del transporte masivo; 2. Privilegiar los vehículos de tracción humana, sobre los de motor; 3. Renegociar los contratos Transmilenio-SITP, y garantizar que el transporte público sea gratuito.

Faltó mencionar la inseguridad ciudadana; que violó sus propias reglas en Carulla, abandonó la ciudad para pasear en pleno pico decembrino, y sólo acredita los reclamos de las élites, como Mario Hernández. A Bogotá y Colombia, les deseo que pronto celebren una refundación.